sábado, 1 de octubre de 2016

Nada nuevo

Por Antonio Rojas
El precio de desentenderse de la política
es el ser gobernado por los peores hombres.
—Platón—

Platón, filósofo griego (427-347 a. C.) escribió en el capítulo tercero del libro octavo de La República, los signos de la decadencia democrática. Señalo sucintamente algunos:
  • Los gobernantes son aceptados por los súbditos sólo a condición de que autoricen los peores excesos.
  • Al que obedece a las leyes le llaman sandio.
  • Los padres no se atreven a corregir a los hijos.
  • Los hijos ultrajan a los padres (para “ser libres”).
  • El maestro teme al alumno y el alumno desprecia al maestro.
  • Los jóvenes adoptan aire de ancianos, y los ancianos imitan las maneras de los jóvenes.
  • Las mujeres, en el vestir, se parecen a los hombres.
  • Etc.

Lo paradójico es que lo que Platón escribía para recriminar o ridiculizar, hoy, muchos medios de comunicación, lo defienden dogmáticamente. Y así plantean, por ejemplo:
¿Que los jóvenes están impacientes por desarrollar su vida sexual? Se les apoya e incita argumentando que la castidad es represión, medievalismo desfasado y que hay que hacer la revolución sexual.
¿Que en el cuerpo de la mujer despunta por “mala suerte” una nueva vida? Se contraponen curiosas sutilezas filosóficas: ser vivo, sí; pero no persona. Una cosa es vida humana y otra vida humanizada, para destruir una realidad viniente que decía Julián Marías.
¿Que los hijos no obedecen? Pues que los padres dejen de dar órdenes a los hijos.
¿Que en clase los alumnos estudian poco y mal? Muy sencillo: fuera lecciones porque lo que importa es que los alumnos sepan discutir los problemas sociales.
¿Que los estudiantes se estresan con los exámenes y notas? Fuera calificaciones, que son discriminantes e impropias de una sociedad igualitaria.
¿Que la mujer se quiere identificar (no igualar) con el hombre? Se crea la ideología de género para hacernos creer que podemos ser idénticos, aunque sea desde postulados antinaturales.
Estos signos que indica Platón como muestra de decadencia, ¿no están a la orden del día en nuestra sociedad? ¿Qué podemos hacer? Ir a la reconquista de los medios de comunicación, fomentar el rearme intelectual, cultural y moral, difundir la convicción de que es posible revertir la situación con estrategias, medios y personas comprometidas.
Ser realista, y aceptar que el remedio no es ni fácil ni rápido, pero sí posible. Es cuestión de actuar.
Actuar con el convencimiento optimista de que esta situación se puede mejorar por lo menos en nuestro entorno personal. Y eso, aunque abunden los signos de decadencia social que ya denunciaba Platón en el siglo IV a. C.

Nada nuevo.