sábado, 1 de octubre de 2016

Allá por 1966

Portada Estar nº 300
El nº 1 de la revista Estar apareció en mayo de 1966, escrita a máquina y con 17 páginas, tamaño folio en horizontal. Se abre la revista con un original editorial, JUSTIFICACIÓN:
Un título siempre es algo importante. A no ser que se enganche frívolamente la primera palabra que viene a la cabeza, el título de una obra, de una revista, de un libro, siempre da mucho que pensar. Se trata de sintetizar en una o dos palabras todo el espíritu que anima a todos los colaboradores. Una palabra que dé la tónica a todo lo que se publicará en el futuro, algo así como la nota inicial de una melodía que obliga a los demás a relacionarse con ella.
Y continúa, durante dos páginas, dando razones de por qué se escogió ese nombre; acaba la Justificación diciendo: Por eso el Estar de María nos ha parecido el lema idóneo de nuestra revista. Un lema que hay que realizar, que supone una tensión continua para permanecer en él.
Esa tensión ha estado presente en todos los cambios y modificaciones que, inevitablemente, tienen lugar en un vivir de cincuenta años, y, aunque sea a riesgo de simplificar mucho, podríamos decir que, en las páginas de Estar, se reflejan las notas educativas de la Cruzada-Milicia: mística de exigencia, espíritu combativo, cultivo de la reflexión y educación de la constancia.
Leyendo las experiencias narradas en la larga vida de la revista, encontramos, entre otras cosas, reflejos del brioso carácter del fundador de la Cruzada-Milicia, P. Tomás Morales, en las anécdotas narradas hablando de la exigencia, la autoexigencia, el compromiso.
Cuando uno ojea esos relatos se acuerda de Antoine de Saint-Exupéry: una civilización se apoya en lo que exige a sus gentes, no en lo que les proporciona.
Se ve cómo a lo largo de los años, Estar propone razones a los padres para que eduquen a sus hijos en la generosidad y el desprendimiento, porque el joven que no aprende a dar, pronto se convierte en exigente defensor de sus caprichos.
Se ve también cómo a través del tiempo, la revista sigue animando a ser almas de grandes deseos, que decía santa Teresa, porque un deseo ardiente de ser y de hacer es el punto de partida desde el que el soñador (educador) debe lanzarse.
La revista comenzó siendo una recopilación de testimonios y vivencias apostólicas; pasó por varias etapas y, actualmente, mantiene ese tono vivencial además de atender al aspecto formativo que nos ilumina para dar razones de nuestra fe.

Hace ya cincuenta años. Y se han publicado 300 ejemplares de la revista Estar. No es ni mucho ni poco tiempo, no es inmovilismo ni revolución esnobista, es una ilusión hecha realidad que comenzó hace ya cincuenta años, allá por 1966.