lunes, 1 de agosto de 2016

Ejercicios Espirituales hoy: ¿Qué es eso?

Por Tomás Osorio, presbítero

Empezaré diciendo que yo hice Ejercicios Espirituales ignacianos, dirigidos por un jesuita, en mi primera juventud; y aquellos Ejercicios Espirituales produjeron mi conversión. Me ordené sacerdote.
He seguido haciendo Ejercicios Espirituales todos los años, pero cada vez son menos ignacianos… Éstos no deberían llamarse “Ejercicios Espirituales”, sino “Cursos de verano (casi todos son en verano) sobre algo…”
Por ejemplo, los “Ejercicios Espirituales” que yo hice en 2013, en una tanda de 40 sacerdotes, fueron un “Curso sobre las bienaventuranzas y la fe”; no tuvimos ni siquiera una penitencial comunitaria ni confesiones programadas…
Otro ejemplo: Las hermanas Clarisas, de las que soy capellán, tuvieron en 2013 “Ejercicios Espirituales”, pero fue un “Curso sobre el cuarto evangelio”. “Cursos” muy buenos, por cierto, pero “Cursos”…
A veces cuando es llamado un obispo a dirigir unos Ejercicios Espirituales a sacerdotes, como generalmente los obispos no se han dedicado a eso, y tienen poco tiempo para prepararlos concienzudamente, sacan fichas de retiros que han dado a sus sacerdotes en adviento, cuaresma o pascua, y con esas fichas nos dan unos Ejercicios Espirituales descafeinados…
En estos “Ejercicios-Cursos sobre algo” apenas se habla del principio y fundamento, del infierno, del pecado, de la pasión de Jesucristo…
Parece que los jesuitas siguen dando Ejercicios Espirituales ignacianos, pero en España hay ahora pocos directores jesuitas de Ejercicios por las circunstancias conocidas. Hay Institutos seculares con raíces jesuíticas que siguen dando Ejercicios Espirituales ignacianos; y otros Institutos —con otros nombres— dan Ejercicios Espirituales ignacianos. ¡Menos mal! Pero está avanzando lo de los “Cursos sobre algo”, aunque se llamen “Ejercicios Espirituales”.
Llamemos a cada cosa por su nombre. Organicemos y programemos lo que sea, pero por su nombre. Que sepamos a lo que vamos.
Yo, cuando voy a hacer “Ejercicios Espirituales” en estos tiempos, llevo la biblia, el original de San Ignacio de Loyola y mis apuntes de Ejercicios; con este trípode trato de pasar del “Curso sobre algo” a “Ejercicios Espirituales” un poco ignacianos.

Los “Ejercicios Espirituales” de san Ignacio de Loyola han sido históricamente “uno de los libros que más eficazmente han contribuido a la reforma interior de la Iglesia”, y uno de los métodos que, con la gracia de Dios, más conversiones ha producido. Volvamos a ellos, con las adaptaciones modernas que sean convenientes, pero volvamos a ellos en lo esencial.