lunes, 1 de febrero de 2016

Pero casi siempre

“Podemos hacer lo que deseemos
si lo intentamos lo suficiente”

—Helen Keller—

Un joven estudiante de la universidad de Stanford en California, se presentó a solicitar un trabajo.
Mire usted, le dijeron, el trabajo consiste en mecanografiar estos doscientos folios, ¿acepta usted?
El muchacho dijo que sí, pero que empezaría el miércoles. Llegado el momento, cuando le entregaron el trabajo, le preguntaron:
Oiga, ¿por qué quiso usted empezar el miércoles en lugar de hacerlo el lunes?
Muy sencillo —repuso el joven—. El lunes estuve muy ocupado tratando de alquilar una máquina de escribir, pues yo no la tengo. Todo el martes estuve aprendiendo a manejarla, ya que nunca antes había escrito ni una línea. Por eso me presenté el miércoles.
Aquel estudiante era Herbert Hoover, el mismo que una vez investido presidente de los Estados Unidos dijo: Querer es poder.
Cuando una persona pone todas sus fuerzas en alcanzar una meta, es mucho lo que se puede esperar de ella. El “haz lo que debes y está en los que haces” es camino de eficacia. Y ese camino se anda con el optimismo. Ningún pesimista ha descubierto el secreto de las estrellas, ni ha navegado por los mares desconocidos, ni ha abierto una nueva puerta a la esperanza, ni ha experimentado el influyente poder de la sonrisa.
Ilustración: Juan Francisco Miral
Una voluntad decidida (querer) con una actitud positiva (poder) hacen brotar de lo más profundo del alma humana esa fuerza arrebatadora que nos hace afrontar los retos, levantarnos después de caer una y otra vez, luchar por una causa justa o necesaria, no perder nunca la esperanza, perseverar en el propósito, ser consecuentes con nuestros valores, poner al mal tiempo buena cara, trabajar sin descorazonarnos por un futuro mejor, avanzar sin miedo aunque nos rodeen tinieblas y celebrar y agradecer cada instante de esta vida nuestra que, aunque rodeadas de espinas, nos ofrece rosas por doquier.
¡Querer es poder!, reza el dicho popular que a veces escuchamos en boca de aquellos que nos aprecian para darnos aliento frente al reto o la adversidad. Más hace el que quiere que el que puede, es el argumento que a menudo pretende explicar cómo alguien ha logrado algo que parecía imposible dadas sus facultades, condiciones o circunstancias.
La fuerza de voluntad, la fe y no tener miedo a fracasar son, en muchos casos, la clave del éxito incluso en las condiciones más adversas. Y esta clave, normalmente, podemos sacarla a relucir cuando queremos.

No siempre, lógicamente, podemos todo lo que queremos, no siempre. Pero casi siempre.