martes, 1 de diciembre de 2015

Un Movimiento de misericordia

¿Qué es la misericordia? Podemos responder atrevidamente que es elbig-bangdel amor de Dios. Es la explosión incontenible de su ternura, que alcanza a cada hombre y mujer y se pro-mueve mediante una reacción en cadena.
Para adentrarnos en este movimiento de misericordia os propongo contemplar el cuadro de Pablo Veronés, la adoración de los Magos. En su composición destacan dos grandes diagonales: la primera, trazada por la luz, desciende del cielo a Jesús y su madre; y la segunda va de Jesús al rey Gaspar y los pajes. Observemos la escena: descubriremos la dinámica de la misericordia como una sinfonía en cuatro movimientos.
1. La misericordia desciende de arriba. Siete ángeles rodean el rayo luminoso. Todos miran hacia abajo. Realzan así el sentido sagrado y descendente de la luz-misericordia. Resaltan que Dios es la fuente de la misericordia, y que lo propio de su amor es descender, abajarse, alcanzar al miserable. Como señala S. Ignacio en la contemplación para alcanzar amor, “todos los bienes y dones descienden de arriba”.
2. La misericordia se encarna en Jesús. Tanto amó Dios al mundo que entregó su Unigénito (Jn 3, 16). En el cuadro, el rayo de luz alcanza a María y a Jesús Niño. Pero no quedan iluminados como la estancia o los demás personajes: Jesús emana la luz. Es el Verbo encarnado, la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo (Jn 1, 9). Con su mirada envuelve al rey Gaspar. Como tantas veces en el Evangelio, es Jesús movido a misericordia.
3. El hombre busca la misericordia, y la Misericordia transforma al hombre. Jesucristo tiene sed de quien tiene sed de su amor. Es el misterio de la doble atracción: de Dios por el hombre y del hombre por Dios. Gaspar –el hombre– solo tiene ojos para el Niño: aparece de rodillas, con la cabeza descubierta, los ojos húmedos y las manos extendidas, vacías… Todo su ser se con-mueve por la misericordia de Dios. En el suelo yacen su corona y su ofrenda de oro. Es que el tesoro del amor de Dios, ha re-movido todo su ser; lo ha cambiado.
4. La misericordia se contagia a todos. Además de María y el Niño, tienen la mirada clavada en Gaspar San José, Melchor, Baltasar, el amo de los perros, los personajes encaramados en el escenario, ¡y hasta el buey! Gaspar se vuelve testigo de la misericordia, y la transmite a cuantos le contemplan. El pasaje evangélico señala que los magos se volvieron por otro camino. Se volvieron pro-motores de la misericordia Dios, ejerciéndola con cuantos alcanzaban en su camino.

Dos mil años después, el big-bang de este movimiento de misericordia sigue inundándonos. La Iglesia es la familia de quienes nos ponemos en movimiento para calmar nuestra sed en las aguas de la misericordia de Dios. Y una vez calmada, nos movilizamos para calmar la sed de los demás, mediante obras de misericordia. Que también esta partecita de la Iglesia seamos ¡Un Movimiento de misericordia!, reviviendo los cuatro movimientos de esta sinfonía de amor. Y que santa María, luz de la Misericordia de Dios, ilumine nuestro camino en este año Jubilar