sábado, 1 de agosto de 2015

2015 Jesucristo: luz del mundo

Portada Estar 293, agosto 2015
La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó en su LXVIII sesión el año 2015 como Año Internacional de la Luz y de las Tecnologías basadas en la Luz. Dicha resolución cuenta con el copatrocinio de 35 países entre los que se encuentra España.

En España, tras el acuerdo conseguido con Loterías y Apuestas del Estado, El Año Internacional de la Luz será el protagonista de los décimos de Lotería Nacional correspondientes al sorteo del próximo 15 de agosto.

Y los creyentes que somos depositarios de la Luz, con mayúscula, ¿no tenemos nada que decir?, ¿no nos toca a los católicos, una vez más, cristianar las estructuras? Acepta­mos y acogemos todo lo que de bueno presente el mundo y lo potenciamos dándole una dimensión trascedente.

Lo importante es intentar vivir y pensar el cristianismo de tal manera que asuma en sí la buena, la correcta modernidad, y que al mismo tiempo se aparte y se distinga de esas tendencias que pretenden crear una especie de contra religión.

Así fue y así debería ser, pero hoy parece que la fuerza transformadora de los católicos está languideciendo mucho; otros nos marcan el camino, otros crean estados de opinión. ¿Por qué?

Respondo con una de las preguntas que el periodista Peter Seewald hace a Benedicto XVI en el libro Luz del mundo:

Vista con mirada sobria, la Iglesia católica es la mayor organización del mundo, con una red central organizada que se extiende por todo el mundo y que funciona bien. Tiene mil doscientos millones de miembros, más de cuatro mil obispos, cuatrocientos mil sacerdotes, millones de religiosos. Tiene miles de universidades, monasterios, escuelas, instituciones de servicio social. .../... ¿No es acaso extraño, o incluso un escándalo, que esta Iglesia no haga mucho más de ese potencial incomparable?

Benedicto XVI responde: A menudo uno se pregunta realmente cómo es que cristianos que son personalmente creyentes no poseen la fuerza para hacer que su fe tenga una mayor eficacia política. .../... Sólo podemos esperar que la fuerza interior de la fe, que está presente en el hombre, llegue a ser después poderosa en el campo público, plasmando asimismo el pensamiento a nivel público y no dejando que la sociedad caiga simplemente en el abismo. (Editorial Herder 2010. pág. 70).

Lee, lector amigo, este número de Estar y verás que, a pesar de los pesares, hay católicos comprometidos que, en su día a día, tratan de ser Luz del mundo. Y así, conscientes o no, están transformando 2015 en el año de la luz.