lunes, 1 de junio de 2015

El autor del artículo junto a su esposa, Patricia
El encuentro verdadero con Cristo es la base fundamental para la creación de un estilo de vida, una forma de vivir, un ambiente, una cultura en la sociedad. Es la cultura que viven los cristianos y que quieren para todo el mundo porque se han encontrado con la Verdad, lo que llena sus corazones y sus vidas.

Es un encuentro diario, de la vida por entero, que cada vez va creciendo más y más según se vive. Es un crecimiento exponencial (esta expresión me lo ha chivado mi mujer, ingeniera química, porque yo soy de letras…). Y es un crecimiento que va dando cada día más razones de “lo total” que es ese estilo de vida, esa cultura, para el corazón del cristiano.

Viviendo así ese encuentro con Cristo, ese encuentro lo llena todo en mi vida (habrá que concretar en hechos todos esos actos, pensamientos, palabras… que son de Cristo en mi vida diaria), acabas transmitiéndolo con una sencillez que no es otra cosa que la normalidad más absoluta de la vivencia de la Verdad de la vida. ¿Cómo no voy a ir a Misa, cómo no voy a hacer oración, cómo no voy a compartir a Cristo con mis amigos, cómo no voy a disfrutar de la vida, si es Cristo quien llena mi corazón?

Y así, vivo la sencillez de vivir, de hablar, de invitar, de compartir a Cristo con los demás. Cristo lo invade todo en mi vida y se concreta en todo lo que hago, digo, pienso y dejo de hacer. Si esto no lo hago en mi vida. Si esto no lo transmito. Si esto no lo provoco o lo invito en mi alrededor, en mi familia, en mi barrio, en mi trabajo, con mis amigos, en mi ambiente… lo van a hacer otros. ¿Quiénes? Por ejemplo, y creo que sobre todo, los medios de comunicación.

Los Medios encienden la mecha

Los medios de comunicación están entrando cada vez con más fuerza en la vida, en el día a día. Si no es por la televisión, es por la radio o por internet y las redes sociales… Están tan cerca como un teléfono móvil, que todo el mundo tiene en el bolsillo al alcance de la mano. ¿Cuánto tiempo de media al día estamos pendientes de los medios de comunicación, de estos que acabamos de mencionar? Se está más cerca de las máquinas que de las personas, de la gente que nos rodea y nos necesita cerca (en carne y hueso más que en mensajes de redes sociales).

Pero quizá sea más peligroso el contenido de los propios medios de comunicación, cómo cala en la gente (sin darnos cuenta) y cómo lo recibimos las personas.

Se nos “cuelan” las formas, las costumbres, las maneras de pensar que vemos en los medios de comunicación. Vestidas de “políticamente correcto”, vestidas de “liberales”, se acaban imponiendo conductas, actos, pensamientos y palabras que tienen un profundo engaño detrás y un enorme interés económico en los bolsillos de las personas.

Un ejemplo muy reciente parte de un libro y una posterior película que hará más daño aún. El famoso libro de las “Sombras de Grey” que plantea la “normalidad” de relaciones sexuales aberrantes. Amigos que debaten el tema en los foros de las redes sociales defienden que “si les gusta el sadomasoquismo, es aceptado y compartido no hay nada de malo en ello”. Eso es lo normal, lo aceptado y lo que acaba calando en todos los órdenes, aunque no tenga nada de bueno.

Se crea cultura a través de programas para ganar dinero fácil (GH) y sin dar palo al agua (Sálvame), del todo vale (Hombres, Mujeres y Viceversa o Adán y Eva, donde todos van desnudos)… pero también con los Informativos y en las Tertulias Políticas que tan de moda se han puesto. Ahí se está creando la cultura de lo que vivimos hoy, de lo que se piensa, de lo que se dice (o no) y de lo que se hace (o no). Ahora se resume bien con lo que se llama “ideología de género” (que ya conocen ustedes y que habría que concretar cada día más porque se nos cuelan los detalles de forma extraordinaria, incluidos a los católicos).

Buenas costumbres, la felicidad del ejemplo de Cristo

El Señor, Jesucristo, nos dio las costumbres de una vida feliz, alegre, plena, libre. Es el ejemplo de la vida que tenemos que vivir.

A los cristianos no nos toca otra cosa que vivir así y transmitirlo a los demás para que sean felices como nosotros (realmente felices). Dos propuestas para su invitación: alegría auténtica y creatividad cercana y global.

Alegría auténtica no es otra cosa que vivir personalmente a Cristo y sus costumbres y comprobar que es lo único que a uno le llena el corazón y le alegra la vida. Y vivirlo (los demás lo notarán, lo verán y lo desearán para ellos).

Creatividad para que las personas que nos rodean quieran vivir nuestras costumbres. Alegría de vivir las buenas costumbres que conquista a los que están cerca.

Y también creatividad y alegría en la transmisión, digamos, a gran nivel, es decir, en las redes sociales, en los medios, en la política, en las clases docentes, en el trabajo…

Y entre esas buenas costumbres: dedicar más tiempo a la familia (el esposo/a hay que cuidarlo, jugar con los hijos, escucharles…) dejando de ganar más dinero, ir a misa, bendecir las comidas, rezar el rosario, cuidar a los padres mayores, pasear, hacer deporte, sana diversión, descanso leyendo y no tirándose en el sofá “a la bartola”, elegir bien los programas de televisión (y verla lo justo), estar con la gente más que a través del móvil o de las redes sociales… Son muchas buenas costumbres que conocen ustedes perfectamente y que nos ayudan a ser más felices y a seguir mejor a Cristo…

De todas formas, les invito a que envíen frases breves con sus buenas costumbres para poder resumirlas y exponerlas en el próximo artículo de la revista Hágase Estar a través de twitter a @pepebarrero. Gracias y perdón por las molestias.