miércoles, 1 de abril de 2015

Por la música a Perú. Entevista a Pablo Sanz

Por Redacción Estar

Pablo Sanz es estudiante de INEF y futbolista, además de Cruzado de Santa María, claro. Y este verano, con un grupo de nueve militantes, tiene planificado ir a misiones a Perú. Para ello han puesto en marcha todos sus recursos y, con el fin de poder pagarse el pasaje, han decidido organizar un concierto de música (porque Pablo es también cantautor) y por medio de la música, lanzar un mensaje de evangelización y conseguir fondos. Hablamos con Pablo de esta faceta personal y de cómo utiliza la música para la evangelización.


Cuéntanos, ¿por qué has organizado este concierto de ‘Rumbo a Perú’?

La idea nace de varios sitios a la vez. En primer lugar me gusta la música y cantar, también me gusta escribir mis propias canciones y me gusta compartirlas. Por otro lado este verano nos vamos a Perú de misiones y necesitamos dinero y ésta era una posible forma de conseguir un poco. Y con muchos pocos lo conseguiremos. Finalmente el viaje misionero a Perú me parece que es una actividad que debemos contar a todo nuestro alrededor, para que sepan que hay jóvenes que quieren ayudar; que hay gente que necesita ayuda y el concierto y la invitación al mismo era una forma de darlo a conocer y contárselo a la gente.

¿Crees que la música puede ser un vehículo para la evangelización?

La música es capaz de cambiar estados de ánimo, incluso de crear pensamiento según el estilo de música que escuches y las ideas de esos músicos. Es fácil de compartir y resulta atractiva a todo el mundo. Es algo que la gente de hoy tiene casi las 24 horas del día. Sólo por esto ya debería ser un vehículo para la evangelización.

También pienso que es algo más que un instrumento útil para evangelizar, es una manera de colaborar en la obra creadora de Dios y una manera más en la que se refleja la belleza detrás de la que se esconde Dios. Yo pienso que, aunque nadie me escuchara, la música me evangeliza a mí.

¿Cuál fue tu experiencia en el musical ‘Hijos de la libertad’?

Mi experiencia en el musical fue muy positiva. Estoy muy agradecido a todo lo que pudimos vivir realizando la obra. Humanamente fue una escuela para mí: cómo hablar, cómo moverme, cómo colocarme, cómo superar los nervios, cómo solucionar problemas y muchas más cosas que me son muy útiles en mi día a día. En el momento no era muy consciente de lo que podría suponer para los demás ver el musical, ahora creo que silenciosamente ayudó a mucha gente. De lo que sí que era consciente era del bien que nos hacía a los que lo representábamos.

Pero también cantas en otros ámbitos, como en las Galas de INEF... ¿Es ahí también música evangelizadora?

Trato de que lo sea, he cantado ahí dos años y he cantado canciones de amor y de amistad que no hablan directamente de Dios, aunque sí lo nombran, pero creo que sí que hablan del amor y la amistad cristianos, y ese mensaje choca entre mis compañeros. Además siempre aprovecho antes de las canciones y las explico un poco, por si alguno no se fija en la letra, para que se lleve el mensaje.

¿Puedes contarnos alguna anécdota en el que la música te haya abierto las puertas para el diálogo con personas no creyentes?

Por querer compartir la música tengo una cuenta en Youtube donde subo algunas canciones, al subir una que se llama “cachito de cielo” y habla de Dios eucaristía, un compañero me escribió diciéndome que le había gustado mucho pero que cambiaría tres palabras para mejorarla (Señor por Amor, pan por mar, arrodillado por acurrucado) y sería una canción de amor muy bonita; aproveché la ocasión para hablar del tema con él y tratar de explicarle que tenía más sentido de amor para mí sin cambiar la letra.

¿Cuál es la clave para entender tu música? ¿Cómo expresión de tu propia vida?

Escribo muchas canciones y de muchos tipos (tipos de mensaje, las canciones son todas casi iguales). De lo que más escribo es de mi vida, lo que siento o lo que vivo, pero la mayoría no salen de mi ordenador. También me gusta escribir canciones a la gente que me rodea y tengo unas cuantas canciones a amigos y cercanos y, por supuesto, a Dios y a María como forma de comunicarme.

La mayoría de las canciones tiene una historia detrás que conociéndola ganaría significado cada línea, pero también hay otras que son puramente artísticas en las que simplemente quiero decir algo y me invento una historia.

Aparecen muchas personas en tus canciones. ¿Es una forma de diálogo con esas personas?

Claramente sí, es una forma de decir a esa persona todas las cosas que me gustaría decirle y que, por lo que sea, no me sale en la conversación; también es una manera de mostrar mi cariño y de decirle que me importa (aunque luego sea muy mala la canción). Es, simplemente, un detalle que habla por sí solo.

¿Y también un diálogo con Dios?

La música es clave en mi vida de oración, muchas veces improviso melodía para hablar con Él, es como mejor me sale decirle lo que siento. La música en general me ayuda mucho a entrar en diálogo con Dios, me ayuda a poner palabras a vivencias espirituales e incluso a descubrir qué me está pidiendo Dios en ese momento al verlo reflejado en la canción.


Sí, me acuerdo mucho de san Agustín: Quien canta, ora dos veces