miércoles, 1 de abril de 2015

Última cuenta de conciencia

Por Javier del Hoyo

La revista Estar quiere ofrecer a sus lectores en este número la última cuenta de conciencia del P. Tomás Morales, escrito inédito aún. Se la dictó a Abelardo de Armas, quien la tomó a mano. Tiene, por lo tanto, mucho de espontáneo e improvisado, y de cierto toque autobiográfico, como veremos. Las ideas salen del corazón, aunque con orden.

Aunque no está fechada, sabemos que fue dictada en la enfermería de los jesuitas de Alcalá de Henares el 5 de septiembre de 1994, a menos de un mes de su fallecimiento. En ella hay dos temas; el paso del primero (pedir disculpas por no haber ido a una clínica de la Seguridad Social) al segundo (trayectoria apostólica en su vida) es brusco y sin ninguna transición, como veremos.

Destaca el tono sincero y de familiaridad del P. Morales, convaleciente aún, con su P. Provincial, a quien trata de tú (recordemos que en el anterior número publicábamos otra carta de 1956 en que el trato al Provincial del momento era de usted), y a quien comienza pidiendo perdón por no haber ido a una clínica de la Seguridad Social, tal y como el provincial le dijo que sería lo propio de un jesuita.

¿Qué es realmente una cuenta de conciencia entre los jesuitas? En la Compañía es un recurso esencial en la práctica de la obediencia; un elemento más que ajusta, pone a punto y perfecciona su vida religiosa. El jesuita, sujeto a obediencia, revela todo lo que sucede en su alma, las gracias que recibe y las tentaciones que soporta, de modo que su superior pueda enviarle en misión con más prudencia y seguridad. La cuenta de conciencia se renueva cada año, de modo que el jesuita y su superior pueden evaluar y confirmar la misión juntos. La confianza que debe definir la obediencia es mutua. Los jesuitas al obedecer hacen un acto de confianza en el superior, y el superior hace un acto de confianza en ellos cuando les confía una misión. Esta confianza se basa en que el superior considera que cada jesuita es una persona que practica el discernimiento, esto es, alguien que busca la familiaridad con el Señor en la oración, que desea estar libre de afecciones desordenadas y que, de este modo, se abre a sí mismo a la guía del Espíritu, porque desea siempre descubrir la voluntad de Dios.

Resulta realmente interesante y sorprendente la confidencia final. Hemos respetado las grafías y los signos de puntuación del original. Las notas explicativas son nuestras.

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Cuenta de conciencia

Rvdo. P. Provincial

Provincia de Toledo

Mi querido padre:

En la anterior, y única por ahora cuenta de conciencia, que me tomó en las semanas de mi residencia en Chamartín, le pedí perdón por el disgusto que le di al irme a operar a la Clínica de La Luz.

La caída fue en Ávila, como tú sabes. Estuve en la Clínica de Santa Teresa tres horas más o menos, llevado por los cruzados que entonces ocupaban Tellamar. Se lo habían dejado las cruzadas por ser la semana de Pascua. (Esa clínica está acogida a la Seguridad Social “SERAS”, “ADESLAS”, “Fuencisla”).

Me trajeron a Madrid en una ambulancia “supino rostro arriba”. No estaba en disposición de saber si “La Luz” pertenecía a la Seguridad Social.

Se me olvidó en la cuenta de conciencia que te di en Chamartín añadir un detalle. Te decía por orden de mis superiores dejé el Hogar del Empleado, el 16 de marzo de 1960. Me destinaron a ICADE y allí organicé los “mandos intermedios” para las Empresas, sirviéndome de antiguos compañeros de estudio que me encontré recién venido a España para estudiar Teología en Granada.

Estos compañeros de estudio eran ya Presidentes o Consejeros Delegados en las referidas Empresas. Estuve en ICADE año y medio hasta mediados de octubre del 61 que me destinaron a Badajoz, hasta que me trajeron a Madrid con los cruzados a mediados de noviembre de 1963.

Me insinuabas tú que podría escribir mi vida y te recordaba que Abelardo de Armas tiene ahora los datos que escribí entonces1.

Como el viernes próximo día 9 a las 12.30 tengo que entrevistarme con el Dr. Palacios2, ya veremos vista la radiografía, cómo me encuentro. Te llamaré por la tarde con el resultado.

Estoy muy agradecido a que me hayas destinado a Alcalá3. Aparte de los ejemplos que he aprendido, como te decía en mi anterior carta, en respuesta a tu afectuosa postal4 desde La Guardia, en especial del H. Marcial5 y de todos he aprendido, me ha enseñado a andar. Llegué aquí con dos muletas y ya ando sin bastón.

En unión recíproca de oraciones, quedo tuyo siempre porque después de la cuenta de conciencia de Chamartín nos hemos conocido más y nos queremos.


Tomás Morales

Notas del documento

1Se refiere a todos los escritos sobre el nacimiento de la institución que comenzó a redactar en octubre de 1961: Génesis y desenvolvimiento, Historia íntima de un movimiento (inédito aún), Forja de hombres, etc.

2Se trata del Dr. José Palacios Carvajal, célebre traumatólogo, pionero en la implantación de prótesis de cadera y rodilla, y el primer español en diseñar un modelo protésico que fue comercializado en todo el mundo. Él fue quien le operó de la cadera en la Clínica La Luz de Madrid el 7 de abril de ese mismo año.

3Esta confidencia es muy reveladora, porque sabemos lo que le costó en julio de ese año el traslado de la enfermería de Chamartín a la de Alcalá. Él pensaba que a finales de julio iba a regresar a la casa de las Cruzadas, de donde había salido el 10 de junio, y desveló su sentimiento a Abelardo: “¿Te parece que le diga al Provincial que esa decisión me destroza por dentro?”

4“Tu anterior carta” en la primera redacción, que aparece tachado y sobreescrito encima “tu afectuosa postal”.

5El hermano Marcial Morales, antiguo miembro del Hogar del Empleado y dirigido suyo en aquellos primeros instantes hasta entrar en la Compañía, fue la primera vocación religiosa del naciente Hogar del Empleado, que entró en los jesuitas el 7 de diciembre de 1948. Estuvo destinado gran parte de su vida religiosa en la enfermería de Alcalá de Henares. Con él se entendió muy bien.