lunes, 1 de diciembre de 2014

¿Son importantes las redes sociales?

Por Miguel Ángel Toraño
Quiero comenzar este artículo con una tarjeta que encontramos durante unas navidades en una caja de bombones que ponía “Todo exceso daña”, firmada por Baltasar Gracián.
Creo que las redes sociales —y voy a hablar de las que conozco: Facebook, WhatsApp (wacha a partir de ahora)— frecuentemente han sustituido las redes humanas. Se han perdido las llamadas telefónicas, quedar para tomar un café/refresco, el cara a cara…
Nos hemos enganchado tanto, tanto, tanto que, si no tenemos más amigos que nuestros amigos, no paramos de agregar gente, aunque no conozcamos. Colgamos fotos a “tutiplén”. Voy a cambiar la foto de mi perfil todas las semanas. Debo cambiar mi estado porque si no no saben cómo me encuentro. Tenemos “tropecientos” grupos: el del fútbol de mi hijo, comunidad de vecinos, padres y hermanos, madres de la clase de mi hija, compañeros de trabajo más cercanos, todos los compañeros de trabajo, con los que viajo en autobús todos los días, excompañeros del cole, excompañeros de instituto, excompañeros de uni, excompañeros de la mili, grupo de oración, parroquia, amigos de la infancia, amigos actuales, vecinas que pueden cuidar de mis hijos, etcétera. Podeis incluir todos los vuestros. No veas como no contestes a un wacha que el que te lo ha mandado sabe perfectamente a qué hora lo has leído y en qué lugar. Ya empiezan las dudas: será que está de mal humor, se habrá enfadado conmigo por un wacha anterior, ¿por qué no contesta ya?, si no contesta en 12 minutos le mando otro, seguro que está contestando a los demás porque está en línea.
¿Os habéis fijado en alguna mesa de un restaurante que cada uno de la familia está mandando wachas y no hay casi comunicación? La comunicación en pareja se hace por móvil porque veo infinidad de parejas tanto en casa como en la calle que están wacheando cada uno con su móvil. ¿Se estarán diciendo lo que se quieren? ¿O comentando qué tal les ha ido el día? ¡Qué vergonzosos nos hemos vuelto!
Igual que antiguamente había enfados por quién debe tener el mando de la TV, quién baja la basura, a quién le toca bañar y dar de cenar a los niños, para qué sirve la tapa del wc, ahora es porque se aparque el móvil durante unos minutos. Si alguien necesita comunicar algo importante no lo hace por wacha, ni por Facebook, ni por SMS, llama por teléfono ¿verdad?
Que quede claro que no estoy en contra de las redes sociales, pero si es cierto que se ha perdido el trato personal. Todo en su justa medida. Controlamos a nuestros hijos el tiempo de ver TV o de estar en el ordenador, ¿tenemos control nosotros del tiempo que estamos pegados al móvil? ¿Qué ocurre cuando se nos estropea o pierde? Rápidamente tenemos la necesidad de comprar otro porque estamos “desconectados” del mundo.
Consejos: silencia el móvil durante las comidas familiares; cuando estés hablando con alguien es de mala educación estar con el móvil a la vez. Habla más con tu cónyuge y con tus hijos, haz alguna llamada telefónica de vez en cuando, juega con tus hijos, cuando salgas a la calle deja olvidado aposta el móvil en casa, no te lleves el teléfono a la playa o a la piscina.
Si te sientes reflejado en este artículo mándame un wacha.