lunes, 1 de diciembre de 2014

20 años sin el P. Morales

Por J. del Hoyo
El P. Tomás Morales se despedía hace veinte años de nosotros. Quiso irse de puntillas, sin hacer ruido, a media voz, pero cuando una institución ha estado siempre muy pendiente de su fundador, de la mirada atenta y la mano rectora del iniciador de una obra, el sentimiento de su ausencia se acentúa más.
P. Tomás Morales
A pesar de que había preparado de palabra y obra el relevo, aludiendo al infantilismo de quien no sabía tomar decisiones propias ni obedecer a los responsables sin preguntar al fundador. Así se expresaba en carta a los cruzados desde Arizcun (Navarra):
«Me da la impresión que algunos, quizá algo más que algunos, todavía no caéis en la cuenta que la Cruzada sois vosotros, no yo [...] Me parece que, en el subconsciente, muchos acarician la idea de que si todo no marcha como querrían [...] es porque yo no os atiendo, os tengo abandonados [...] ¿No os parece que de muy poco para consolidar la Cruzada serviría que yo estuviese continuamente con vosotros si cada uno no vive esa obediencia amorosa al mayor, sea el que sea, local, regional, general? Y la obediencia a Dios en él, con independencia de la consideración infantil, reveladora de poca madurez humana y espiritual, de que detrás de él estoy, o dejo de estar yo. En él no debéis ver más que a UNO: Dios [...] Así, cuando me muera, mejor empiece a vivir no tardando mucho, todo irá sobre ruedas. Nada habrá pasado porque marchaba ya con motor propio [...]» (carta, 8-IX-1969).
No tardando mucho. El 5 de abril de 1994 dejaba una reunión a mitad para irse a nadar a la piscina. Imperativos de un exigente horario siempre cumplido. Aquellas miradas furtivas a un reloj de cadena… «Yo ya me voy; ahora seguid vosotros solos». Fueron sus últimas palabras en un acto de la institución. Aquellas palabras resultaron proféticas o programáticas, porque nunca más aparecería ya en público. Una caída al salir de la piscina le llevó al hospital, y seis meses después dejaba definitivamente de ver a sus Cruzados.
Pronto sobrevino el proceso de su causa de canonización, cuya apertura tuvo lugar el 24 de junio de 2000 en la archidiócesis de Madrid. El 18 de marzo de 2007 se efectuó la clausura del proceso diocesano en Madrid, y aquel jesuita que lanzaba incansablemente al apostolado y a la santidad laical, se convirtió en un abrir y cerrar de ojos en Siervo de Dios Tomás Morales. El 28 de marzo de 2007 se entregó el proceso en la Congregación para las Causas de los Santos en Roma, y el 6 de junio del mismo año se realizaba la apertura del proceso en la Congregación. Finalmente, el 26 de junio de 2013 se entregó la positio en dicha Congregación en Roma. Se comenta que para finales de 2016 se empezará a estudiar su causa en la Congregación.
Pronto se trasladaron también sus restos mortales (5 noviembre 2002) del cementerio sacramental de San Isidro a la casa de las Cruzadas de Santa María, en la calle Juan de Mena (Madrid), donde él había dirigido a tantos durante veinte años. Parece moneda común de estos hombres, el que sus restos no puedan descansar tranquilos ni en el cementerio. En octubre de 2004 se realizó en Madrid un Congreso Internacional con motivo del décimo aniversario de su fallecimiento, cuyas actas se publicaron en 2006; y en octubre de 2008 otro conmemorando el centenario de su nacimiento.
En este período se han escrito biografías suyas, se han publicado artículos y folletos acerca de su pensamiento y su obra, y se han llevado a cabo documentales sobre su persona. Se ha elaborado una antología suya de Pensamientos (1996), y se ha abierto una capilla en la catedral de Madrid basada en su nombre (2008). En Alemania se ha fundado la Fraternidad Sacerdotal “Padre Tomás Morales”, reconocida canónicamente mediante decreto firmado por el arzobispo de Munich, cardenal Reinhard Marx, el 8 de diciembre de 2012. Hay movimiento, aunque quizás no todo el que a él le hubiera gustado, y de sobra del que no debiera de haberse nunca producido.
Los Cruzados de Santa María en estos veinte años
¿Qué ha ocurrido en los Cruzados de Santa María en estos veinte años? Resumirlo en dos páginas nos obliga a simplificar demasiado los hechos y los motivos, pero podemos intentar señalar algunos de los sucesos y sus causas en estos años.
En una institución en que se había puesto de relieve el cultivo de los valores humanos y donde habían surgido pocos miembros, pero de una personalidad muy marcada, era normal que a los pocos años de la falta del eje vertebrador y referente último empezaran las disensiones. No hay que extrañarse, es normal al morir un fundador. Se ha dado con relativa frecuencia en la que constituye la segunda generación de las instituciones. Han visto, han oído, han convivido con el fundador, y por ello no es raro que surjan quienes se arroguen la autenticidad del carisma, “porque a mí me dijo una vez…”. Claro —dirán ustedes—, esas marejadas y marejadillas (a veces mar gruesa) se pueden solucionar con el dique de la obediencia al director o jefe legítimamente constituido. Eso parece claro, y les agradezco su opinión en este punto. Pero en 1997 quien había sido cofundador y había aglutinado las voluntades de los cruzados haciéndose obedecer, Abelardo de Armas, tuvo que dejar su cargo por comenzar un proceso de Alzheimer. Tras un período de transición de tres años, en abril de 2000 fue elegido Fernando Martín, joven director, con quien algunos no se sintieron identificados y a quienes, por ello, se les hizo costosa la obediencia. Cada vez quedaba más lejos aquello de que el que obedece ha de ser en manos del director “como bastón de hombre viejo” de san Ignacio, “que, en donde quiera y en cualquier sitio que de él ayudarse quiera, sirve”. Cosas del siglo XVI.
“Divide y vencerás”. Omnipresente división en la historia de la Humanidad. La guerra civil como inútil solución. Una realidad, y una percepción de la realidad. Molinos y gigantes. Una santidad, y una percepción de dónde debe estar la santidad. El fondo y las formas. “Divide y vencerás”; sí, pero ¿quién vence?
Estas rebeliones siempre se hacen por amor a la propia institución y cumpliendo la voluntad de Dios, no hay duda. Otra cosa es cómo llegan algunos a adivinar que aquello que están haciendo es realmente “la voluntad de Dios”. Porque ya san Ignacio habla de los engaños del mal caudillo, que se presenta sub angelo lucis, “bajo la apariencia de ángel de luz”, pero mire usted, esto para algunos son sólo palabras del siglo XVI. ¿Para qué discernir cuando todo lo ve uno tan claro en la oración personal? Cuando uno ve de forma diáfana que el director de la institución se equivoca, la palabra ‘fidelidad’ comienza a enroscarse en una espiral que busca otras salidas. Y surgen entonces “los problemas de conciencia”. Y hay quienes están dispuestos a cualquier cosa, cualquiera como generar una división, para erradicar sus problemillas. Pero oiga, ¿no habíamos quedado que el fin no justifica los medios?
Nueve años de lucha por la división (salientes) o por defensa de la unidad (Cruzados); miles de folios de informes; una división fallida; dos erecciones de instituto rectificadas; cinco recursos a Roma; cinco decretos de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, todos favorables a los Cruzados de Santa María, ¡casualidad!; dieciséis cruzados que dejan de serlo. Al final se ve cómo Dios quiere o permite el sufrimiento para hacer crecer tanto a las personas individualmente como a las instituciones. Es evangélico. Podar para que crezca la viña con más fuerza. “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere da mucho fruto” (Jn 12, 24).
Hacia un movimiento universal
En estos veinte años los Cruzados de Santa María han evolucionado positivamente hacia lo que siempre quiso el P. Morales, su fundador, es decir, hacia un movimiento de amplio espectro, universal. La formación preferente de jóvenes va dando lugar a ese Movimiento que él inició con el Hogar del Empleado y quedó truncado con su salida en 1960.
Se han roto las barreras de edad que se tenían hace veinte años. Por abajo reduciendo la edad y facilitando la atención a los llamados “alevines”. Aquellos trece años como límite para educar a jóvenes se han reducido hasta los nueve. “Dejad que los niños se acerquen a Mí”. Grupos de rapaces y pequeñajos han comenzado a entrar en el ámbito de educación de la institución. Ello ha obligado a adaptar a su mentalidad y vitalidad las formas de presentar la Iglesia y a Jesucristo. Educar desde la diversión y el ocio, desde la simplicidad. Por ello han surgido actividades nuevas como La historia interminable, para explicar o hacer vivir las principales escenas de la Biblia a los más jóvenes.
Pero también se ha roto por arriba. Aquellos jóvenes que al llegar a la barrera de los veinte años dejaban la institución sin querer dejarla, simplemente porque la institución ya no les ofrecía plenamente lo que ellos buscaban, a no ser que se vieran llamados a una consagración, se han visto compensados con todo el movimiento familiar. Las aulas de verano, donde toda la familia recibe su atención, cada uno en su nivel: matrimonios, jóvenes, adolescentes, niños, infantes.
Los grupos de colaboradores, primero en Madrid, luego en otras ciudades, como Cáceres, Badajoz, Murcia, Burgos, Salamanca, etc. Grupos ligados a un cruzado que los ha impulsado y que ahora continúan su ruta. Releamos la Lumen Gentium, por favor. La institución se expande. El P. Morales en sus primeros escritos de los años cincuenta ya habla de los colaboradores, dándoles un puesto importante en la vida de los cruzados.
Veinte años. Ha habido toda una remodelación en la forma de presentar la exigencia, a Jesucristo, a la Iglesia. En los últimos treinta años probablemente la sociedad ha experimentado cambios más radicales que en los dos mil anteriores. Los medios de comunicación, el avance de la tecnología, la crisis en la transmisión de la fe dentro de la familia, la ignorancia del hecho religioso, el ansia desmedida de libertad por parte de los jóvenes, la descomposición de la familia; la ausencia del sentimiento de paternidad; etc. Ha habido que adaptar campamentos, reuniones, retiros, jornadas de semana santa. Renovar no es traicionar. Traducir no es alterar un texto, es llevar los contenidos de un idioma a otro que se hace incomprensible. Cursos de evangelización en verano, misiones en Perú y otros países, peregrinaciones, actividades en torno a una ciudad para la formación de los jóvenes como laicos comprometidos (Proyecto The city), encuentros de diálogo fe y cultura en los Foruniver, conciertos musicales, etc. “El mayor bien al mayor número”, como decía Luz Casanova, fundadora de las Damas Apostólicas.
Evangelizar las realidades que encandilan al joven. Cristianizar la música, por ejemplo. A comienzos del dos mil, se pusieron en marcha el proyecto “Jóvenes por el nuevo milenio”, en el que se dinamizó el espíritu evangelizador de los militantes en medio de sus ambientes. Los jóvenes procedentes de diversas realidades eclesiales se encontraban en dos encuentros anuales para compartir sus experiencias, donde se contaban con la presencia de varios músicos de nivel, como Brotes de Olivo, Martín Valverde, Migueli, Rogelio Cabado, Alborada…
Finalmente, desde 2009 se están llevando a cabo los encuentros de Laicos en Marcha, plataforma que sirve para aglutinar a todos los que trabajan en este mismo carisma. Proyectos de evangelización como las cenas temáticas ‘Sabor y Saber’ o el musical Hijos de la libertad, representado veinte veces desde 2009 hasta la JMJ de Madrid 2011, han nacido al calor de ese nuevo impulso a la misión de los laicos, tan querida por el P. Morales.
Todo ello anclado en una vida interior que se impulsa cada vez más. La Oración del militante llega a cientos de personas por Internet todos los días, las tandas de Ejercicios se multiplican en diversas modalidades: cuatro, siete días, fin de semana, en la vida diaria.
Acabamos sin acabar. Y sacamos una conclusión de la historia de estos veinte años, y es que las obras de Dios necesitan pasar por el crisol del paso del tiempo, necesitan ser acendradas, como el amor. Y es que “al atardecer de la vida nos examinarán en el amor”, no en otra cosa, por santa que parezca.