miércoles, 1 de octubre de 2014

50 perlas: ¡una joya!

Portada Hágase Estar 288
Uno, con el paso de los años, va experimentando la sensación de haber gastado el tiempo haciendo cosas urgentes y, frecuentemente, innecesarias y dejando de sentir y hacer las realmente importantes. Supongo que no hay atajo posible y el camino recorrido era necesario para darse cuenta de esa cruda realidad. Y, cuando te das cuenta, tratas de reorientar tu vida huyendo de lo urgente para hacer solamente lo que nos parece importante para alcanzar lo esencial.

Por eso, en una sociedad como la nuestra, es muy importante distinguir lo urgente, lo importante y lo esencial.

Lo urgente es quitar el complejo a los creyentes, no caer en la trampa del encierro: la religión es cosa particular. No es cierto y en el anterior número de ESTAR hablamos extensamente del tema.

Lo importante es recuperar la dignidad de la persona que debe ser la medida de todas las medidas. La política, la economía, los intereses de Partido... todo debe estar al servicio del hombre y no al revés, servirse del hombre para los intereses políticos, económicos...

Lo esencial es colocar a Cristo en el centro de la persona, (Gálatas, 3,28). Cristo es el motor que mueve a la humanidad hacia su plena realización. Y para llegar a Cristo tenemos un atajo infalible: María. No hay camino más corto, rápido y eficaz para llegar al Hijo que la Madre. Y la Madre tiene un recurso infalible: El rosario.

Las cuentas del rosario entre los dedos son un arma tan poderosa en lo espiritual como frágil en la apariencia. Las palabras del rosario en nuestros labios hacen su trabajo: nos fortalecen y se van adhiriendo, inadvertidamente, a nuestra piel convirtiéndola en una suerte de coraza frente a las tentaciones y peligros del mundo.

Tenemos en este número ejemplos imitables de cómo la Virgen mueve corazones: El especial verano y el especial Modesto, son dos muestras palpables de las maravillas que hace la Virgen cuando la dejamos actuar en nuestras vidas.

50 avemarías, 50 perlas que pueden rescatar a muchos esclavos, renacer a muchos moribundos, entusiasmar a muchos indolentes o confirmar a muchas vocaciones entregadas.
No lo olvides amigo lector y toma nota: el rosario: ¡una joya!