viernes, 1 de agosto de 2014

Lejos del balcón

Portada Hágase Estar nº 287
No cabía un alfiler en la playa de Copacabana. Al menos dos millones de peregrinos, desafiando al frío y al viento, recibieron al Papa Francisco quien presidió la Vigilia de oración, uno de los momentos más importantes de las JMJ de Brasil 2013.

En su discurso, el Papa preguntó a los jóvenes qué tipo de cristiano eran: —¿Tengo en mi corazón la costumbre de jugar a dos puntas y quedar bien con Dios y quedar bien con el diablo?, ¿querés recibir la semilla de Jesús y, a la vez, regar las espinas y los yuyos que nacen en mi corazón? Cada uno en silencio se contesta.

El Papa aprovechó la ocasión para pedir a los jóvenes que fueran constructores de futuro ofreciendo una respuesta cristiana a la realidad: —A ustedes les pido que también sean protagonistas de este cambio. Sigan superando la apatía y ofreciendo una respuesta cristiana a las inquietudes sociales y políticas que se van planteando en diversas partes del mundo. Les pido que sean constructores del futuro. Que se metan en el trabajo por un mundo mejor. Queridos jóvenes, por favor, ¡no balconeen la vida, métanse en ella! Jesús no se quedó en el balcón. Se metió. No balconeen la vida, métanse en ella como hizo Jesús.

En la familia Cruzada-Milicia tenemos un medio ideal para bajar a la calle, ponernos en marcha y servir a los demás: La Campaña de la Visitación. Esta Campaña que comenzó el 31 de mayo, Visitación de María a su prima Santa Isabel, y se prolonga hasta al 7 de octubre, Santa María de la Victoria, Virgen del Rosario, está pues en su cenit y nos invita a salir de nosotros mismos con el dulce nombre de María en el corazón. Esta actitud de olvido de nosotros mismos la concretamos en:
• Dejar lo mejor para el más cercano, quedándome con lo que menos me gusta.
• Estar siempre alegre: no quejarme nunca (calor, sed, comida, cansancio, enfermedad, trabajo, personas que me rodean...)
• Estar activos, venciendo la pereza, vanidad e inconstancia, tan presentes en el verano.
En este número de ESTAR tenemos experiencias luminosas e imitables de personas que dejan el balcón de la crítica y la lamentación y bajan a la arena metiéndose en la vida para mejorarla con su ejemplaridad, su esfuerzo e ilusión.

Así tenemos por ejemplo los Testimonios y el Mosaico; María Gaetana, la visita a la cárcel o los rosarios de la Aurora, paradigmas de pisar la calle cristianizando nuestro día a día.

Es el momento de ilusionar, de comprometerse, de encender nuestra cerilla. Ha llegado la hora de olvidar personalismos y seguir al Papa que nos invita a ser creativos viviendo en tres palabras: lejos del balcón.