lunes, 1 de julio de 2013

El Papa Francisco y la Nueva Evangelización

P. Juan Ignacio Rodríguez Trillo

Nuevas energías de misión, nuevos caminos por los cuales anunciar el mensaje de salvación, nueva valentía para evangelizar”. (Catequesis del 22 de mayo). La conocida expresión que definió por primera vez la nueva evangelización como nueva en sus formas, en su expresión, en su ardor, la acaba de presentar el Papa Francisco con estos términos. Nos acercamos hoy al Papa para rastrear su forma peculiar de hablarnos de esta realidad. Encontraremos mucha vitalidad y esperanza. El Papa nos lanza afirmaciones y preguntas y desde ellas podremos evaluar nuestro perfil de evangelizadores.

Lo primero es preguntarse, y esto ¿es para mí? Y el Papa te responde: “Evangelizar es la misión de la Iglesia, no sólo de algunos, sino la mía, la tuya, la nuestra. Cada uno debe ser evangelizador, sobre todo con la vida”. Y nadie, absolutamente nadie, queda fuera de esta misión: “desearía decir también a quien se siente lejano de Dios y de la Iglesia, a quien es temeroso o indiferente, a quien piensa que no puede cambiar, ¡el señor te llama también a ti a formar parte de su pueblo! Y todavía el Papa lo remarca más coloquialmente: “nadie es inútil en la iglesia, y si alguien te dice “vete a tu casa, eres inútil”, esto no es cierto, todos somos necesarios. Y si alguien dice, Sr. Papa, usted no es igual a nosotros. Sí, soy como ustedes, todos iguales. Ninguno es el más importante en la Iglesia. Nadie puede irse, todos tenemos que ofrecer a la Iglesia nuestra vida, nuestro amor, nuestro pensamiento, y nuestro trabajo, todo junto”.

Pues si es así, ¿porque tantas veces no lo hago? Francisco te da la clave: “Para evangelizar es necesario una vez más abrirse al horizonte del Espíritu de Dios, sin tener miedo de lo que nos pida y a donde nos guíe. Encomendémonos a Él. Él nos hará capaces de vivir y testimoniar nuestra fe e iluminar el corazón de quien nos encontremos”. E insiste en la fuente de esta forma de vivir: “una nueva evangelización, una Iglesia que evangeliza debe partir siempre de la oración, de pedir el fuego del Espíritu Santo. Sólo la relación fiel e intensa con Dios permite salir de las propias cerrazones y anunciar el evangelio. Son la oración nuestro obrar se vuelve vacío, nuestro anuncio no tiene alma”.

¿Nos da el Papa alguna pista que destaque por encima de las demás para ser evangelizadores? Sí, ésta: “la valentía de anunciar la novedad del evangelio de Jesús, con franqueza, en voz alta, en todo tiempo y lugar, y con alegría. Porque evangelizar, anunciar a Jesús, nos da alegría, en cambio el egoísmo nos trae amargura, tristeza, tira de nosotros hacia abajo, evangelizar nos lleva arriba.

¿Y cuál es la misión prioritaria? También el Papa responde: “La de llevar al mundo la esperanza y la salvación de Dios, ser signos del amor de Dios que llama a todos a la amistad con Él; ser levadura que hace fermentar la masa, sal que da sabor y preserva de la corrupción, ser una luz que ilumina. SI, hagamos que nuestra vida sea una luz de Cristo y llevemos la luz del Evangelio a toda la realidad.


Acabemos con esta impresionante afirmación del Papa: “La Iglesia debe tener las puertas abiertas para que todos puedan entrar. Y nosotros debemos salir por esas puertas y anunciar el evangelio”.