miércoles, 1 de mayo de 2013

Retrato de los jóvenes actuales: ¿Cómo llegar a ellos?

Javier Fernández Lorca


Javier Fernández Lorca es maestro y licenciado en Educación Física. Desde hace ya bastantes años ejerce como profesor de dicha especialidad, y actualmente lo hace en un instituto de Getafe, donde ha ocupado el cargo de Jefe de Estudios durante algunos años. Desde de muy pronto sintió una poderosa atracción hacia la vocación de educador, que ha desarrollado asimismo como formador de jóvenes en la Milicia de Santa María, movimiento al que pertenece desde su primera juventud.

Hemos querido que desde esa doble mirada, educadora y apostólica, ofreciera una reflexión acerca de los jóvenes de hoy, y de la dificultad que al parecer existe para ponerse en situación de escucharles, de comprenderles y de animarles y ayudarles a crecer en humanidad. También en el conocimiento y la experiencia de Dios.

Agradecemos su aportación, nacida de una mirada interrogante, al mismo tiempo respetuosa y apasionada, iluminada por el deseo de que los jóvenes lleguen al conocimiento de la verdad, del bien, de la belleza; esos tres hermosos nombres de Dios
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No es este un artículo con muchas respuestas, sino más bien una descripción-provocación con bastantes preguntas para irlas respondiendo sobre la marcha. Sí, sobre la marcha. No nos valen únicamente unas reuniones o congresos de los que sacar unas conclusiones para ponernos a actuar. Pueden ser necesarias, pero desde luego no suficientes. En la Milicia de Santa María, como grupo juvenil con más de 50 años de historia, siempre hemos aprendido a vivir primero y “teorizar” después. Sobre la marcha vamos trabajando con esta juventud de cada época. No estamos parados esperando a que las cosas se aclaren o mejoren los tiempos. Este es nuestro tiempo. Nosotros –como decía San Agustín- somos el tiempo.

En este sentido podemos afirmar, como nos repetía el Padre Morales, que el corazón de los jóvenes de todos los tiempos tiene unos mismos deseos: buscan la verdad, aman la belleza, se entusiasman con el bien, tienen deseos de grandes metas e ideales. Pero cada generación de jóvenes tiene unas características que le distinguen y que el evangelizador ha de conocer para poder acercarse a ellos y presentarles lo que es esencial: el mensaje y la vida de Jesucristo.

EL RETRATO DE LOS JÓVENES HECHO POR ELLOS MISMOS

Varios estudios hechos a base de encuestas nos van retratando cada cierto tiempo lo que los propios jóvenes dicen de sí mismos. Recordemos, por ejemplo, el estudio de la Fundación Santa María realizado en el año 2010, entre jóvenes de 15 y 24 años. Estas serían las principales características de los jóvenes actuales:

Consideran “muy importante”, ante todo, su familia, la salud y los amigos y conocidos.

Casi la mitad (46,3%) declara su falta de confianza en un futuro prometedor para ellos, independientemente de la crisis económica.

Disminuye su conciencia medio-ambiental. Consideran que el equilibrio de la naturaleza resiste el impacto de los países desarrollados o en desarrollo (42%).

Más del 50% sienten que hay poca integración social.

La participación social se hunde: el 81% no pertenece absolutamente a ningún tipo de asociación u organización, ya sea juvenil, cultural o deportiva.

El 56,5%, suscribe que “la política no tiene nada que ver conmigo, no afecta para nada mi vida privada”.

La emancipación forma parte de su proyectos, pero una emancipación tardía que desean en torno a los 27 años (a pesar de que se casan entre los 31 y los 34 años) y que pasa por irse a vivir previamente con su pareja.

Siguen dando mucha importancia a las infidelidades (no las aceptan). Además, en la búsqueda de la felicidad siguen apareciendo los hijos dentro de su proyecto conyugal.

La religión sigue ocupando uno de los últimos lugares en una escala de valoración de las cosas más importantes para los jóvenes (22%), aunque sube tres puntos porcentuales con respecto a los datos de Jóvenes españoles 2005.

No obstante, un 53,5% se define como católico.

Las actividades relacionadas con ir a bares o cafeterías, ir a discotecas o salir al cine son muy importantes para ellos y, según parece, no las hacen menos por la crisis.

La lectura se da más entre las mujeres que entre los hombres, si el 75% de las jóvenes lee, los jóvenes lectores son un 11% menos (en 2004 eran un 14% menos). Matizando el anterior dato, observamos que el 35,8% de los jóvenes no dedica ningún tiempo semanal a la lectura y el 34,6% dedica sólo entre una y dos horas. Hay casi un 2% que sólo lee en vísperas de exámenes o cuando lo requiere la presentación de un trabajo. Por tanto, el porcentaje de jóvenes españoles que lee tres horas o más a la semana es del 25,2% (entre ellos el 9,8% lee cinco horas o más).

Los juegos de ordenador y juegos electrónicos en general son una actividad más masculina, casi el 80% de los jóvenes dice jugar, hay un 20% menos de jugadoras.

Desciende significativamente la proporción de jóvenes para los que beber alcohol y hacer botellón es algo bastante o muy importante cuando salen (31,5% en 2004 y 26,8% en la actualidad).

El uso del teléfono móvil ha pasado de mayoritario a casi absoluto en la actualidad, pues son el sector de población que más lo utiliza, un 98%.

Se ha duplicado el porcentaje de jóvenes que usa el ordenador a diario: actualmente lo hace uno de cada dos jóvenes.

La principal utilidad de las redes sociales para los jóvenes es “pasar el rato” (40%), seguido de hacer amigos (35%) y compartir información útil con otros (17%).

Entre los menores de 20 años, el uso de estas redes se extendió entre el 70% de los entrevistados, para los mayores de 20 años si situó en el 63%.

El 77% de los jóvenes extranjeros considera que como inmigrantes deben adaptarse a la cultura de los españoles y no al revés, siendo preciso que los españoles respetemos todas sus costumbres a menos que vayan contra la Constitución (85% de acuerdo).

El 81% de los jóvenes inmigrantes afirma creer en Dios.

De entre los posibles análisis que se pueden hacer con estos datos, nos hemos planteado: “Entonces, ¿cómo llegar a ellos?”. Es evidente que este retrato de la juventud nos plantea varias dificultades a la hora de proponer un proyecto de grupo apostólico, por ejemplo. De entrada porque, como vemos, hay bastante rechazo a todo lo que signifique asociacionismo. También por el alejamiento de los jóvenes a lo religioso en general y a lo católico en particular. Pero, además, porque el joven actual rechaza o ni siquiera se plantea todo lo que suponga una implicación social, un compromiso con los demás; vive muy centrado en su entorno más inmediato, y con una perspectiva muy cerrada, centrada en el fin de semana con el horizonte vital de la diversión. Todo esto hace que un grupo que nace y vive desde el compromiso, la incondicionalidad en la entrega y la formación como eje central de su ser, tenga serias dificultades para enganchar con los jóvenes actuales.

EL RETRATO DE LOS JÓVENES HECHO POR LOS EDUCADORES

Hemos hecho un retrato de la juventud desde sus propias respuestas, pero veamos otro retrato posible, dibujado ahora desde la observación y reflexión de varios autores y de nosotros mismos, educadores a pie de obra.

Lo haremos del siguiente modo: después de la descripción de algunas características exponemos a continuación una pregunta que nos anime a buscar nuevos métodos, nuevas expresiones –estamos en la pista de la nueva evangelización-:

Aspiraciones: “…Consumismo indiscriminado, bienestar material, confort tecnológico”. (Olivero Toscani, fotógrafo de los catálogos Benetton).
* ¿Cómo hablar entonces de la austeridad de vida, de la solidaridad…?

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Importancia de la fiesta: “…En la sensibilidad actual de los jóvenes [se entiende la fiesta] como ruptura de la monotonía de lo cotidiano, del aburrimiento que a menudo consume los días de jóvenes y no tan jóvenes. Por eso, una característica de la fiesta juvenil actual es el exceso, la desmesura, la transgresión. “La exuberancia es manifestación de riqueza, no principalmente de dinero; es efusión, abundancia, plenitud (Harvey Cox). Para los jóvenes es, sobre todo, atención y concentración de sentimientos, emociones, exaltación personal y colectiva” (P. Fochesato)
* ¿Cómo formar jóvenes de por sí inestables, sin términos medios, sin equilibrio?

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Consecuencias de la fiesta: “Desgraciadamente, este espacio del exceso y la exuberancia conoce hoy a menudo desenlaces dramáticos que transforman la fiesta en tragedia, pero podría también convertirse en espacio de una apertura inédita, de espera y búsqueda de una palabra ulterior, de sed de relaciones más verdaderas, de disponibilidad en una perspectiva trascendente…” (A. Cencini)
* ¿Cómo hablar de Dios a tantos jóvenes rotos?

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Sin padre: “…En la modernidad, la ausencia de la figura paterna es estructural e ideológica, estrechamente relacionada con la situación cultural de una sociedad sin centro, sin integración y sin continuidad y que, en cualquier caso, ha llegado, o así lo cree ella al menos, a la mayoría de edad y, por tanto, a la emancipación con respecto al padre.” (G. Ambrosio) “…Está en juego aquello que simboliza la figura del padre: la tradición, la autoridad, la ley… y también la memoria y el pasado, así como la orientación hacia el futuro, hacia el desarrollo de las nuevas generaciones.” (A. Cencini).

* Esta apreciación ya nos la hacía Abelardo de Armas hace dos décadas: “¿Cómo explicar a los jóvenes de hoy que Dios es Padre, si ellos nunca han tenido uno?”

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Familias raras: Son muy numerosas las familias monoparentales, en general la madre (maternalización), nacidas de familias rotas, con malos tratos en muchos casos; también con dobles vidas de los chicos y chicas: dos habitaciones, dos conceptos de la educación, dos criterios para la autoridadobediencia, horarios diferentes… La familia estructurada y equilibrada es cada vez menos frecuente.

* ¿Podemos seguir explicando que la “escuadra” de un campamento, o la propia Iglesia, es una familia?

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Feminización del varón y masculinización de la mujer: Se produce una menor diferenciación de las características propias de cada sexo, y en general hay una deriva hacia una maternalización de la sociedad.

* ¿Cómo manejar esta igualdad mal entendida que lleva a una menor riqueza de personalidades, a una menor necesidad de complementariedad, y a muchas confusiones sentimentales…?

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Sensibilidad a flor de piel: Lo importante no son las razones, sino los sentimientos. La toma de decisiones se hace en función de lo que se siente, de lo que apetece, de lo que motiva, y no de la elaboración de una reflexión detenida sobre los pros y los contras de las cosas en sí, o del establecimiento de relaciones sobre lo que nos dice la historia personal o comunitaria de las consecuencias de los actos, y de la proyección personal o social de la acción que se va a realizar.

* ¿Qué lenguaje utilizar si el lenguaje lógico lo entienden mal? ¿Cómo encontrar la empatía sensible con los oyentes?

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Necesidad de manifestaciones sensibles y/o sensuales: La liberalización del sexo ha llevado a la esclavitud de las pasiones. Al haber menos intimidad y pudor, hay menos interioridad. Todo es más superficial y vendible al público. No hay nada sagrado si no se puede tocar o sentir. Por otra parte está el atractivo de lo mágico, de lo virtual…

* ¿Cómo hacerles entender que la forma de presentarse en público: atuendo, piercing, tatuajes, cabello, etc. deben favorecer y demostrar su dignidad como personas?

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Imaginación desbordada: por un exceso de motivaciones visuales y sensoriales no se es capaz de dominar la imaginación y todas las delectaciones o fantasías de cualquier tipo, junto a una voluntad débil impide controlar esa imaginación. No hay espacio para el razonamiento, para la meditación estructurada. La cabeza está llena de imágenes en movimiento. Pero esas imágenes no se pueden retener fácilmente porque hay muchas y las siguientes aplastan a las anteriores acostumbrando a olvidar rápido, a que no reposen o alimenten.

* ¿Cómo ayudarles en la reflexión, en la meditación profunda y en la oración, a ellos que no tienen apenas memoria, pero sí la imaginación desbordada?

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Falta de capacidad de atención: Dificultad para concentrarse por exceso de estímulos. Siempre con los cascos puestos o a un click de poderse meter virtualmente en cualquier parte del mundo, con imágenes y sonidos espectaculares. Falta de atención a la palabra. Se les puede adormecer con imágenes y powerpoints, pero no entienden lo que se les dice, porque atienden poco o nada a lo que se les dice.

* ¿Cómo propagar la Palabra si las palabras no bastan?

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Autoestima desequilibrada: En general, se observa en ellos un autoconcepto de que son muy buenos, excitado por una educación de la no-frustración, pero que lleva a una gran falta de realismo (“No me va quedar más que una” -dicen, cuando en realidad le quedan 5 ó 6). Y, por otra parte, autoestimas muy bajas en quien ve que no llega o no consigue ser como los modelos vips de guapos y guapas de turno, para los que, aparentemente, todo es éxito y color de rosa.

* ¿Cómo afianzar su autoestima y su sentido de la realidad para alcanzar la madurez humana necesaria para tomar las decisiones adecuadas?

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‘Enredados’ pero solos: Prácticamente todos están en las redes sociales, en una nueva forma de relaciones virtuales que hace que la gente salga menos de casa (Encuesta SM: En cuanto a la vida nocturna también cambia ligeramente, 10/100 jóvenes españoles responde que no salen por la noche, frente al 3,5 de hace diez años; y el porcentaje de los que salen todos o casi todos los fines de semana ha descendido del 64,6% en 1999 al 41% en la actualidad.) Sin embargo, hay más sensación de estar en soledad, se habla menos en profundidad con los amigos, hay más relaciones superficiales y rápidas (varios chats abiertos a la vez) que están abocadas a soltar tópicos (y encima, con faltas de ortografía…)

* ¿Cómo educar en la permanencia contando con las redes sociales? ¿Cómo promover un tipo de asociacionismo no solamente virtual? ¿Cómo enseñar a vivir en comunidad, en familia?

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Menos conocimientos religiosos y más prejuicios contra la Iglesia: Por un lado la formación básica sobre la religión ya no llega a todos los niños y jóvenes; y, por otro lado, hay en España un constante desprestigio de la Iglesia y de los hombres de Iglesia, lo que hace perder interés y confianza en ella.

* ¿Cómo animar a saltar por encima de lo corriente, de lo políticamente correcto, de los tópicos… si no hay sustancia, ni sentido crítico?

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Con muchas potencialidades: Acceso a la información y a las relaciones humanas de forma rápida, mayor facilidad para desplazarse y viajar, dominio de los medios electrónicos, acceso fácil a la cultura y el deporte; algo hastiados de las cosas, muchos buscan lo trascendente sin saberlo; mejor salud, padres desesperados que buscan cómo ayudarles, conocimiento de idiomas, espontaneidad, necesidad de seguridades, alto concepto del cuidado de la naturaleza, mayor respeto a los demás, mayor capacidad de integración de inmigrantes…

* ¿Cómo aprovechar estas posibilidades para llegar a ellos y ayudarles en su maduración?

REFLEXIONES FINALES, PARA SEGUIR TRABAJANDO SOBRE LA MARCHA

De nuevo, desde la perspectiva del modelo de grupo y de hombre que busca formar un grupo cristiano como la Milicia de Santa María, saltan a la vista las dificultades. Valores como la responsabilidad, el cultivo de lo masculino mediante una educación diferenciada, la vivencia de la autoridad en el grupo, la reflexión como base para la acción… chocan seriamente con la compleja realidad de los jóvenes actuales.

Obviamente, esto no implica que debamos renunciar a cultivar esos valores. Más bien al contrario, su carencia nos indica más claramente su necesidad: en una sociedad culturalmente marcada por la ideología de género, cobra una mayor relevancia educar en la masculinidad en un esquema equilibrado de sensibilidad- razón-voluntad. En una sociedad que hace a los jóvenes ‘blanditos’, es vital aportar personalidades ricas y fuertes. En una sociedad despersonalizada, la labor del guía y del director espiritual cobra una especial relevancia.

Pero hemos de ser conscientes de que esta realidad nos obliga a que todos esos valores deban ser adecuadamente presentados para que puedan ser progresivamente acogidos. Hay que arrancar desde experiencias que para ellos sean relevantes, porque valores que hace unos años fácilmente sintonizaban con los jóvenes hoy ya no lo hacen o sólo lo hacen con un pequeño grupo de gente más cultivada (pensemos en la solidaridad, la ecología, etc.)

Hay que hablarles de forma que nos entiendan, posiblemente desde su lenguaje más visual, más “grafitero”, pero yendo acercándoles a un lenguaje con más palabras y palabras con más contenido.

Pero, además, hay que ser conscientes de que hay también varias características positivas que se pueden aprovechar: su necesidad de relaciones verdaderas, el sentido del propio sufrimiento, la gestión de la propia vida, la incertidumbre del futuro…, les pueden hacer sentir la necesidad de un grupo-comunidad que les ayude a caminar; o el exceso de intrascendencia les puede hacer sentir el ahogo de lo terreno y abrirse hacia la trascendencia que puede dar un sentido a lo que les pasa.


Es urgente, más que nunca, la presencia de guías que les ayuden en el camino… Grupos como la Milicia de Santa María, se enfrentan con ilusión a esta misión: evangelizar al joven de cada tiempo teniendo en cuenta sus características, enseñándole a ser hombre (a ser joven también) en plenitud, a imagen de Cristo. Pero el campo es inmenso. Es preciso rogar al Dueño de la mies que siga enviando trabajadores –apóstoles y educadores- a esta mies suya que son los jóvenes.