miércoles, 1 de mayo de 2013

La verdadera alegría

Foro Universitario de Primavera 2013. Palencia

Equipo Pedagógico Ágora

Del 19 al 21 de abril y sobre el tema “La verdadera alegría”, tuvo lugar en Palencia el Foro Universitario de Primavera, una Escuela de humanismo que pretende suscitar el encuentro con los valores de sentido, esos que pueden llenar el corazón humano.

Constituye un ámbito de encuentro y de amistad en el que se dan cita profesores, alumnos y profesionales de diferentes ámbitos para reflexionar juntos sobre un tema esencial. En esta ocasión éste ha sido todo menos trivial: la felicidad, el sentido de la vida, el amor auténtico, la capacidad de descubrir el verdadero valor y el encanto de las cosas, las personas y los acontecimientos, la fortaleza ante las frustraciones y contratiempos de la vida…

Una de las paradojas del momento es que nuestra civilización se ha mostrado capaz satisfacer en alto grado las necesidades materiales ineludibles, y otras tantas artificialmente creadas, y a la vez nos ha incapacitado para afrontar las verdaderas y más profundas, entre las que se encuentran el renunciar por amor, perdonar, afrontar compromisos arduos, aspirar a grandes ideales o, simplemente, saber sufrir cuando acontece, y apreciar las cosas de cada día. La más humana de todas las necesidades, la necesidad de ver el sentido de la propia vida, permanece insatisfecha para muchos.

Hay quien puede tener bastante con qué vivir, pero con frecuencia no tiene nada por lo que vivir. Lo peor de la crisis que vivimos es que muchos han cifrado el motivo de su vida en la acumulación de medios para vivir (dos asuntos muy diferentes). Además, como los recursos han empezado a faltar, todo se les ha venido abajo.

Buscamos compulsivamente la alegría y la felicidad, pero somos incapaces de tolerar la consiguiente frustración; nos hemos habituado a los deleites y a los placeres pero ya no sabemos prescindir de ellos y nos hemos vuelto extremadamente dependientes de nuestras apetencias. Nos cuesta en extremo decir no. Y decir sí hasta el final. Nos resulta difícil, en fin, aceptar que la verdadera alegría, la felicidad, es un don, un regalo.

FORUNIVER va por su edición nº 44. En todas hay un tema de reflexión que alude a “lo humano permanente” en clave de humanismo cristiano. Busca ser una escuela de vida. Se trata de hacer Universidad auténtica fuera de la universidad. El Manifiesto “Queremos”, frontispicio de esta Escuela, expone la filosofía de la actividad, de este grupo de amigos que buscan la verdad:

Queremos hacer universidad verdadera. Y humanizar el tejido social, más allá de eso que llaman universidad. Queremos conocer maestros que nos hagan ver y disfrutar del encuentro fascinante y exigente con la verdad, el bien y la belleza. Y formarnos para dar lo mejor de nosotros mismos. Porque queremos comprender nuestro mundo y hacerlo más humano. Convencidos de que la cercanía de los maestros es el mejor modo de caminar al encuentro con el saber, volvemos a reunirnos en este Foro universitario para convivir y hacer escuela de valores humanos.

UN ESTUPENDO GRUPO DE AMIGOS

Del conjunto de asistentes muchos son católicos y serlo les importa mucho. Otros no lo son, pero buscan la verdad, aman de corazón y voluntad, desean hacer de su vida algo valioso. Como decía el clásico, nada de lo humano les es ajeno. Y entre todos se van anudando los lazos de la amistad. De los 46 asistentes a este Foruniver de Primavera, casi un tercio venían por primera vez pero no lo parecía: el respeto, el afecto y la apertura, la preocupación mutua, el afán de conocer y de saber, hacen que la amistad llegue espontánea y que eche raíces profundas.

Muchos han ido pasando a lo largo de los años, y muchos también permanecen. Cuando pueden, vuelven. Y mantienen viva la relación de amistad a través de las redes sociales (Ana, tenaz valedora de esta amistad perseverante, ¡muchas gracias!), los correos electrónicos, los encuentros esporádicos. En Madrid y Pamplona se han creado seminarios estables. FORUNIVER es una amistad que crece. Unos van trayendo a otros: ¡”No vengas solo/a”!, se dice siempre en cada invitación.

DOS GRANDES MAESTROS

La sabiduría la transmiten los maestros. José Manuel Domínguez Prieto, profesor de filosofía y escritor, en la mañana del sábado 20, habló de forma extraordinariamente amena del “arte de ser infeliz” (ante un problema: no hacer nada, huir, u optar por la agresividad contra los demás o contra uno mismo), y del camino alternativo hacia la verdadera alegría: partiendo del silencio que nos ayuda a ver que somos amados, creados, llamados, bendecidos por la acción de Dios... La alegría, apuntó, “está en el abandono de la propia vida en Alguien de quien me puedo fiar; pero no depende mí, es un don gratuito que debo intentar merecer dándome a los demás”.

Santiago Arellano es el maestro principal de esta escuela de valores que tanto le debe. Su especialidad es hacer síntesis espectaculares, aunando historia, arte, literatura, filosofía, ciencia, filosofía…, y ofrecer claves de sentido acerca de lo humano permanente, partiendo siempre de la experiencia estética. El domingo, a través de una impresionante antología de textos literarios y obras pictóricas, mostró cómo el “mundo feliz” basado en la divinización del hombre y soñado en el Renacimiento -aunque sus raíces se remontan al principio de la aventura humana-, ha llevado al olvido de Dios y a la consiguiente desesperación del hombre, si bien no faltan las luces de esperanza que señalan el camino hacia la alegría: “Amor es amar desde la raíz negra. Amor es perdonar; y lo que es más que perdonar, es comprender… Amor es apretarse a la cruz, y clavarse a la cruz y morir y resucitar… ¡Amor es resucitar!”, en palabras de Dulce Mª Loynaz.

La visita al Museo de Escultura de Valladolid fue ocasión para la contemplación y la convivencia. La madera gime de dolor, se exalta en amor y gozo, hecha mensaje por la fecundidad del espíritu humano y la creatividad y el oficio de los grandes artistas.

La noche del sábado fue dedicada a ver y comentar la magnífica película de F. Capra: Qué bello es vivir, perfectamente ubicada en el marco temático del encuentro.

Al acabar, recogimos la llamada a reorientar nuestra vida hacia la auténtica fuente de la alegría. Centrarse en uno mismo, enterrar el propio talento es asegurarse la infelicidad.

La nueva evangelización no debe buscarse en utópicos escenarios; es en el día a día donde nos jugamos no sólo nuestra salvación, sino la alegría agradecida que puede devolver la esperanza a este mundo, al que hemos sido llamados como testigos del Don que nos invita a salir de nosotros mismos.

La próxima cita, el FORUNIVER DE VERANO en Logroño, del 19 al 26 de julio, sobre otro tema esencial: “Hombre-mujer. El reconocimiento y valor de la persona ante la ideología de género”.


Te esperamos… no vengas solo/a. Más información en: www.equipoagora.es