miércoles, 1 de mayo de 2013

La Historia Interminable

Un proyecto catequético en el año de la fe

Javier Segura Zariquegui

Todo niño -y los no tan niños- ha deseado vivir en los tiempos antiguos, de Roma, Grecia, Egipto, las historias de la Sagrada Escritura... Algo de eso, y mucho más, es lo que están realizando un grupo de treinta niños de la Milicia de Santa María. Un auténtico viaje al pasado, que se proyecta en el futuro de sus vidas.

El proyecto denominado 'La Historia Interminable', tiene como base las grandes figuras del Antiguo Testamento, con Abraham, Moisés y el Rey David como protagonistas. En torno a sus historias se reviven durante una jornada las aventuras que pasó cada uno de ellos en paisajes que evocan sus peripecias. Así con Abraham nos trasladamos a la sierra de la Cabrera, donde disfrutamos de un intenso día en las montañas, en torno a un monasterio románico, y en el entorno de poblaciones y castros de la edad de Bronce pueblos del 3000 antes de Cristo. Allí los participantes pudieron conocer a Abraham, disfrutar de la Gymkhana 'Sal de tu tierra' en la que se encontraron con Lot y su mujer convertida en estatua de sal, tuvieron que contar las estrellas o descubrir mensajes de un lado a otro de la montaña. En lo alto del monte cogieron piedras y leña para el altar del sacrificio de Isaac. ¡Fue curioso ver la disponibilidad de todos los niños cuando pedimos voluntarios para ser sacrificados como Isaac! Después de una pequeña representación, bajamos al monasterio para celebrar el auténtico sacrificio de la Eucaristía, en que Jesús, el Hijo, se ofrece al Padre por nosotros. Concluimos la jornada con el testimonio de un misionero, que como Abraham, un día oyó la voz de Dios que le invitaba a salir de su tierra. En este caso el Padre comboniano Víctor Zabala que ha estado de misionero en Centro África.

Moisés tuvo como escenario el templo de Debod, en el madrileño parque del Oeste. Los niños pudieron conocer el esplendor de Egipto, pero a la vez comprender cómo ese esplendor se construyó gracias a los esclavos judíos. El histograma de José, su descendencia y la esclavitud de la que les liberaría Moisés. Los turistas que se acercaron esa mañana al Templo se encontraron al Faraón peleándose con Moisés, a un buen grupo de músicos, a una cantante lírica que interpretaba a la madre de Moisés, y todos por medio del teatro y la música dando vida a esta famosa historia. Canciones del musical 'Hijos de la libertad', la película 'El príncipe de Egipto' o incluso de Louis Armstrong pusieron voz y color a la historia. A este momento siguió la Gymkhana en la que los niños tuvieron que sobrevivir a las diez plagas de Egipto. De allí pasamos a tener la eucaristía, esta vez centrada en la figura de Moisés y su paralelismo con Jesús. La tarde se completó con un maravilloso postre, auténtico maná en nuestro desierto, mousse de chocolate blanco, traído por dos ángeles del cielo. Concluimos la jornada con un tiempo de adoración eucarística en el que hablamos con Jesús, como hizo Moisés con Yahvé, cara a cara, como un amigo habla con un amigo.

Como fácilmente se puede ver detrás de este proyecto hay un gran equipo de colaboradores (músicos, actores, preparación de trajes, logística, cocineras...) que trabajos en equipo para hacer posible que los más jóvenes se acerquen a la fe, y en concreto a la Sagrada Escritura. Un trabajo en equipo que se completa con el de los militantes mayores que hacen de monitores de los juegos y de los equipos de chavales.


Sabemos todos que entregando la vida, en estas pequeñas coas, es como se gana. Que hay más gozo en dar que en recibir. Que lo que hagamos por uno d estos, los más pequeños, lo hacemos por el Señor.