viernes, 1 de marzo de 2013

El “Coloquio de Santa María”. Grupo de Colaboradores de Arequipa.


Vicente Guillén y equipo de Arequipa

Uno de los tesoros de la Cruzada y la Milicia de Santa María, un verdadero regalo de Dios, son sus colaboradores. En el artículo 8 de las Constituciones de los Cruzados se dice que éstos “podrán unir a sí, como colaboradores, a fieles que, coherentes con las exigencias de su bautismo y su confirmación y conscientes de ocupar en la Iglesia un lugar en el que son insustituibles, vivan en abundancia la vida divina del laico consagrado por el bautismo, sin otra consagración especial”. Entre ellos, prosigue, “merecen especial mención las personas que, viviendo la gracia del sacramento del matrimonio, quieren participar en su espíritu de perfección evangélica para formar hogares santos que contribuyan eficazmente a la cristianización de las familias, a mayor gloria de Dios.”

Y de este modo, en muchos lugares hay núcleos y grupos de familias y otras personas vinculados al Instituto fundado por el Padre Tomás Morales SJ, que se forman en la vida cristiana y actúan evangelizando en el corazón de las estructuras: la familia, el trabajo, la cultura, la defensa de la vida, etc. También en Perú. Conozcamos las andanzas del grupo de Arequipa.

Desde el inicio de la Milicia de Santa María en Arequipa, se contó con las familias de los militantes. Un primer contacto fue cuanto se fueron comprometiendo a cuidar del Hogar Juan Pablo II, Urbanización La Negrita.

A medida que fue consolidándose el grupo de militantes, en el 2004, Teodoro Oliva empezó a trabajar con los militantes adultos y otras personas del entorno, creándose así un grupo de militantes veteranos que propiamente llamaríamos Colaboradores.

Yo me incorporé a él en el año 2008, que es cuando llegué a Arequipa. Entonces lo componían unas cinco personas. El tráfago de la vida con sus circunstancias variantes ha ido dispersando a unas y trayendo a otras. Otras personas, así pues, se han ido agregando al grupo inicial; especialmente una de ellas, con su permanencia, se ha constituido en cierto modo en columna del grupo.

El grupo nunca ha sido numeroso pero sí animoso. En el año 2008, en una de mis primeras participaciones, una pareja que se casaba a los tres meses nos invitó a un “chupe de camarones”. En la sobremesa salió la idea de prepararse para el matrimonio con una tanda de ejercicios (por estas tierras casi todas son de dos días en el fin de semana). Asombrosamente para mí les pareció bien la idea tanto a ellos como a los demás y todos o casi todos se inscribieron “al toque” (automáticamente) y antes de un mes ya estábamos en silencio orante.

Al año se le ocurrió a uno hacer una campaña de recogida de firmas porque en un par de periódicos serios había anuncios descarados de prostitutas y en uno de ellos de abortos “clandestinos”. Se hizo la campaña, la presentamos a los periódicos y “funcionó” porque los responsables (mejor, irresponsables) cambiaron.

Poco después, se le ocurrió a otro ofrecernos a los colegios de secundaria para ayudarles en temas de afectividad y sexualidad. Estuvimos dando vueltas a la idea y se concretó en ofrecer un par de charlas, una con un resumen de los métodos anticonceptivos y, sobre todo, con lo que no se dice de ellos (como que a pesar de la supuesta “eficacia total” del preservativo, cada año hay 4.000 nuevos peruanos con sida. Por supuesto que no es por ignorancia pues lo enseñan hasta en los colegios de primaria).

La otra charla es sobre el sentido del amor en la juventud, a veces con base en el video: “Si me quieres, demuéstramelo”. La primera vez nos lo preparamos entre todos y fue una especie de acto de familia. Asistimos unos cinco y cada uno hacia un poquito. Puedo decir que ésta es nuestra actividad “estrella”.

Con frecuencia organizamos retiros de una mañana y el almuerzo, e incluso hemos hecho un par de peregrinaciones a lugares próximos. Y por supuesto que todos hacen cosas por su cuenta, en el colegio, la catequesis, la familia…

Además, y me parece fundamental, todos los años hemos realizado una tanda de ejercicios, con mejor o peor fortuna.

Como José Mª Echeverri es ahora nuestro director regional, ha venido varias veces a visitarnos. A principios de diciembre del año pasado algunos de estos militantes veteranos se acordaron de que había prometido que, cuando viniese este mes de enero, podría darnos una tanda de ejercicios. Era el momento. Además, aquí, febrero es de vacaciones e intentamos ampliar la duración de la tanda a tres días, y así lo gestionamos. Llamamos a España a José María para concretar, pensar en el lugar… Iniciado el proceso y tras varios diseños, pensamos dedicar el primer día a una convivencia tipo “Aula familiar Tomás Morales”, como las que se realizan en España en la sierra de Gredos, y ha sido un éxito.

El viernes estuvimos unas 7 personas, dos de ellas vinieron tras cinco horas de viaje, más la vuelta, y José María desarrolló el tema de la afectividad, de su expresión adecuada, de las implicaciones de su carencia, sobre todo cuando falta el padre. Por la tarde una película (recortada) centró el comentario con su correspondiente conversatorio.

En la cena se incorporaron unas cuantas personas más y se inició la tanda de ejercicios, en la que hubo once ejercitantes y a los ocho días estuvimos en el locutorio de las carmelitas para pedirles oraciones, contárselo y… les pido oraciones y ya les seguiré contando.