sábado, 1 de diciembre de 2012

"Semos" humanos

Por Antonio Vera
(Cuatro escenas de hoy. Cualquier desgraciado parecido con la realidad es pura coincidencia:)
Cuando a Pepe Lotero, ese excepcional pivote del equipo de balonmano del colegio, le echaron del campo por insultar al árbitro y amenazarle con decírselo a su padre –que debe de ser director general del universo, o caballero Jedi o algo así- para que le hiciera no sé sabe bien qué (“usted no sabe con quién está hablando, so andropáusico”, le dijo el muy dandy...), un grupo de sesudos espectadores que contemplaba el partido comentó: hay que comprender la reacción del muchacho, es muy humano.
Pilar Guirucha era la mejor rematadora por zona 4 del equipo de voley femenino de su curso. Cuando el sábado pasado dejó plantado al equipo por irse a esquiar a la estación Vaquería Peret su amiga de la infancia, Claudia Jannette, comentó en la tertulia literaria de los viernes en Yellow: essque ssomoss humanoss. El entrenador debía ssaber que ess essencial esse viaje para ssu autoesstima.
En la serie juvenil de los jueves tarde (esa en que los actores-alumnos de 4º de la ESO tienen cara de 25 años, problemas de 28 y conversaciones de 12) Manuel Alfredo es un abogado de éxito que tras 11 años de matrimonio y dos churumbeles empieza a dudar de que alguna vez estuvo enamorado de Rosalía Pinto, su esposa. Ella, por su parte, comienza a sentir el peso de la rutina, lo que los psicólogos aficionadillos llaman “la crisis de los 10 años”(esa que va después de la crisis de los 9 y antes de la de los 11). Sus amigas de la merienda de la cafetería Alaska de los jueves, mientras esperan a que los niños salgan del Instituto Alemán, le recomiendan que se separe, que necesita autorrealizarse, que pensar así es muy humano.
Iván Trecegoles nos ha salido cleptómano. En su casa nunca le faltó de nada, hasta le compraron un móvil con 9 años para que hablase con sus amigos, pero resultó que sus amigos no tenían todavía móvil. Después de años llevándose lo que no es suyo le pillaron mangando en unos grandes almacenes. Su padre, al ir a buscarle a comisaría intentó convencer a los agentes con el curioso argumento de: ¿quién no ha robado nunca en unos grandes almacenes?: es muy humano.
Los Zalamea Pérez-Gómez son una familia muy liberal. Tienen multitud de ocupaciones pero no tienen tiempo para escuchar las batallitas del abuelo; así que el pobre sólo habla con el mayordomo y con Di Stefano, el galápago que tiene por mascota, cuando aquél no está. El otro día se reunió toda la familia y han decidido (muy democráticamente, eso sí) meterlo en un asilo para que esté con gente de su edad. No hubiera sido necesario, aún era autónomo y podría incluso vivir solo. Los vecinos del 4º izquierda, el domingo durante la comida comentaron: es muy humano tomar una decisión así.
¿Qué es lo que nos hace verdaderamente humanos: la irresponsabilidad, el sentimentalismo ñoño, la mentira, el egoísmo o la superficialidad? ¿O no será más bien que somos más humanos, más personas, más grandes por dentro cuando se manifiesta la capacidad de sacrificio, el compromiso, la ternura, la lealtad, la honradez, el trabajo, la gratitud hacia los mayores, en definitiva, la bondad?
Acaba el año 2012. A la vuelta de la esquina está el nuevo año. Es el momento del balance y de los propósitos. Para el 2013 ¿no podríamos proponernos ser simplemente seres humanos? En este mundo donde la crisis afecta a todos y cada vez hay más personas solas, explotadas, rotas. Hoy en día sólo nos preocupa el dinero y los bienes materiales, mientras que la dignidad de las personas se está cotizando a la baja. La Navidad nos recuerda que Dios se hizo niño para reconocernos a cada persona esa dignidad humana infinita que nos regaló Aquel que nos soñó desde siempre un poco menos que dioses.