lunes, 1 de octubre de 2012

Cruzando el umbral de la esperanza

Fernando Martín Herráez
Preparando estas palabras que comparto con vosotros cada mes, y consciente de la cercanía del 11 de octubre, fecha de inicio del Año de la Fe, he releído la Carta Porta Fidei.

Sus primeras líneas me han evocado la figura del Juan Pablo II y su invitación a “cruzar el umbral de la esperanza”. Ahora Benedicto XVI nos invita también a cruzar otro umbral: «La puerta de la fe» (cf. Hch 14, 27), que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros. Se cruza ese umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma. Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida. Éste empieza con el bautismo (cf. Rm 6, 4).

Es necesario pararse y reflexionar en profundidad sobre lo que significa este año de la fe. El Papa ha querido subrayar distintos acontecimientos que enmarcan su celebración. Se inicia precisamente el 11 de octubre conmemorando el cincuenta aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II. Y también en este mes de octubre se va a desarrollar la Asamblea General del Sínodo de los Obispos, sobre el tema de la nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana.

Subrayo las palabras que dice el Papa a renglón seguido de anunciar estas coincidencias: Será una buena ocasión para introducir a todo el cuerpo eclesial en un tiempo de especial reflexión y redescubrimiento de la fe.

Pero también es importante destacar el contexto en el que vive la Iglesia en este año. El mundo está en crisis. No hacen falta más explicaciones y comentarios. “Crisis” sin adjetivos ni añadidos, porque afecta a muchos aspectos de nuestra vida.

Y justo en este momento el Papa nos anuncia el año de la fe. Desde el corazón de la Iglesia, el Papa nos ofrece una luz para estos momentos de oscuridad. No es algo nuevo en la tarea de Pastor Supremo que ejerce Benedicto XVI. Ya lo hizo justo al inicio de la crisis con la encíclica social Caritas in Veritate. Merece la pena que reflexionemos sobre ello y que hagamos nuestra esa respuesta para trasmitirla a todo el mundo.

La respuesta para todos los problemas que vive el mundo es una Persona: Jesucristo. Y esto no podemos dejar de repetirlo, porque esa es la gran respuesta que ofrece este año de la fe.

En esto sentido me ha impresionado profundamente un párrafo de la carta del Papa que reproduzco al final. Dice Benedicto XVI que en Cristo “encuentra su cumplimiento todo afán y todo anhelo del corazón humano”. Personalmente me he puesto el compromiso de releer y meditar este texto con frecuencia, porque si es verdad, y así lo creo, tiene que cambiar radicalmente mi vida.

Durante este tiempo, tendremos la mirada fija en Jesucristo, «que inició y completa nuestra fe» (Hb 12, 2): en él encuentra su cumplimiento todo afán y todo anhelo del corazón humano. La alegría del amor, la respuesta al drama del sufrimiento y el dolor, la fuerza del perdón ante la ofensa recibida y la victoria de la vida ante el vacío de la muerte, todo tiene su cumplimiento en el misterio de su Encarnación, de su hacerse hombre, de su compartir con nosotros la debilidad humana para transformarla con el poder de su resurrección. En él, muerto y resucitado por nuestra salvación, se iluminan plenamente los ejemplos de fe que han marcado los últimos dos mil años de nuestra historia de salvación.