sábado, 1 de septiembre de 2012

Laicos en Marcha para la Nueva Evangelización


Tú, como seglar, puedes hacer grandes cosas que hasta ahora no estás haciendo.Tienes que sentirte apóstol en tu medio ambiente: en tu oficina, en la calle, en tu instituto. Tienes que sentir que la Iglesia está en tensión misionera. Tú debes y puedes actuar. Cristo te necesita. ‘Es la hora de los laicos’.
Abelardo de Armas


El beato Juan Pablo II era muy consciente del tiempo en el que la Iglesia de hoy ha de hacer presente a Jesucristo: «Sé que miles de voces engañosas os dicen que hay otro modo de vida sin Cristo, lejos de El, sin esfuerzo, más natural, más fácil, más placentero... El mundo con frecuencia intentará convenceros de que sigáis un camino ajeno al pensamiento de Cristo. Unos os dirán que los mandamientos de Cristo están pasados de moda. En otros ambientes se os dirá que las enseñanzas de Cristo son un ideal, pero no están adecuadas a la situación real del mundo de hoy, pero vosotros 'no os conforméis con el comportamiento del mundo' (Rom 12,2)». (Londres 29-5-82)

El padre Tomás Morales, especialmente sensible a la providencial voz de los últimos pontífices, quiso transmitir a su alrededor la misma convicción de que si un bautizado no lucha contra modas, criterios, costumbres, oponiéndose tenazmente a la descristianización progresiva que nos amenaza, acabará pensando que todo lo que ve es natural, inofensivo, admisible. La sal no puede volverse sosa, y el caudal de gracia que atesora el bautismo ha de ser llevado al mundo por quienes han sido llamados a evangelizar desde dentro de él: los laicos. No hay alternativa: O acercamos el mundo al Evangelio, o somos absorbidos por el espíritu del mundo.

Precisamente porque los cristianos amamos el mundo con pasión, ya que en nuestras vidas se prolonga la encarnación del Verbo, tenemos que inyectar contradicción en el mundo. Escribía Chesterton que cada generación busca a su santo por instinto; pero éste no es lo que la gente quiere, sino lo que necesita: “Si el mundo se hace demasiado mundano, podrá ser reprendido por la Iglesia; pero si la Iglesia se hace demasiado mundana, el mundo no será quién para reprenderla por su mundanidad. De ahí esa paradoja de la historia, de que cada generación sea convertida por los santos que más la contradicen.”

LOS LAICOS SOMOS IGLESIA
Juan Pablo II en diversas ocasiones, y de modo especial a través de la exhortación Chrisitifideles laici, avanzó mucho en la comprensión eclesial de la vocación del laicado católico, tomando como base el Concilio Vaticano II, en el que se expresa el redescubrimiento de la plena vocación cristiana de todos los miembros del Pueblo de Dios.

Los bautizados laicos, señala la doctrina conciliar, participan plenamente y son responsables de la misión del Pueblo de Dios de acuerdo con su índole secular. Poseen la dignidad y la gracia de hijos de Dios y son llamados a la santidad. La índole secular propia del laicado es un modo concreto y específico de la secularidad propia de la Iglesia, de la relación cristiana con el mundo: contribuir a la salvación del mundo desde dentro, a modo de fermento. (Cfr. Lumen gentium, n. 31)

La secularidad es una de las dimensiones del ser de la Iglesia entera misma: es la presencia y la responsabilidad respecto del mundo que a ella le corresponde y en la que participan todos sus miembros según sus funciones propias.

El modo que toca a los fieles laicos de ejercer esa secularidad es mostrar al mundo el destino para el que fue creado por Dios y llevarlo a la perfección como partícipes del misterio redentor, a través de sus tareas, actividades y trabajos cotidianos. La vida cristiana no está yuxtapuesta a la vida humana, sino que la asume, la informa y eleva desde su más profunda raíz, la que le corresponde en virtud de la creación divina. Precisamente por ello, en un mundo que acusa con dolor la presencia del pecado, hace falta un antídoto sanador, un pueblo, una familia de hombres y mujeres nuevos, llamados a vivir y actuar contra corriente.

Las tareas que desempeñan los fieles laicos en su vida de cada día son el instrumento habitual de su santificación y de la redención del mundo. Esta es su vocación, plasmar la vida de fe y el amor de Cristo en los entresijos del vivir cotidiano. Ellos son una presencia santificadora en medio del mundo por la cual la Iglesia asume y prolonga el misterio de la Encarnación y de la Redención.

La voz de los papas más recientes, además, nos alerta de que ha sonado la hora del laicado católico como protagonista de una nueva evangelización. Hombres y mujeres que comparten con los demás las incertidumbres de la vida cotidiana desde el mismo corazón del mundo, pero regenerados por la experiencia del encuentro personal con Cristo, están llamados a contribuir a su transformación según el Corazón de Dios.

Tal vez muchos de sus amigos y de sus compañeros de trabajo y de zozobras no pensarán nunca en pisar una Iglesia. La única Iglesia que pueden conocer y “pisar” será seguramente la compañía de sus amigos, esos cristianos laicos que conviven día a día con ellos. En otros momentos de la historia aparecieron formas especiales de vida cristiana y ciertamente no han dejado muchas de ellas de tener pujanza; pero hoy parece haber sonado en la Iglesia, de manera providencial, la hora del laicado. No veamos en ello una rara forma de privilegio, sino ante todo una responsabilidad.

ENCUENTROS ‘LAICOS EN MARCHA
Los encuentros ‘Laicos en marcha’, surgidos en el surco abierto por el siervo de Dios Tomás Morales SJ, son impulsados por el instituto secular Cruzados de Santa María, por él fundado, y sus colaboradores. Constituyen un momento privilegiado para compartir de primera mano proyectos de evangelización y experiencia de fe vivida en la vida cotidiana, en lo ordinario y en lo extraordinario, bajo la común condición de bautizados. Pero sobre todo es un momento para conocerse, estrechar lazos, crear comunidad y posibilitar el trabajo conjunto.

Planteados siempre desde una triple dinámica: orar, compartir, evangelizar, se busca que siempre tengan esa dinámica en la que el encuentro personal y comunitario con Cristo, lleva a crear familia entre todos nosotros y nos mueve, finalmente, a proclamar a todos esa palabra de vida que es la esperanza en Dios. Por eso se suceden los momentos de oración, vigilias o exposición del Santísimo, con asambleas, talleres, conferencias, y otros tiempos de evangelización a través del arte, la música o la palabra.

Encuentros que quieren ser verdaderos cenáculos de “primeros cristianos”, que reviven la experiencia radical de comunión y el fervor del cristianismo de los orígenes frente al paganismo de la calle; que renuevan el seguimiento de Cristo y el envío de Éste a los suyos para anunciar y vivir el Evangelio, para ser sal de la tierra, fermento en la masa, luz del mundo.

HACE TRES AÑOS
Han pasado tres años ya desde que concluyese el I Encuentro ‘Laicos en marcha’ que celebramos en Getafe. Un encuentro que muchos vivimos como providencial y que marcó el inicio de una nueva iniciativa eclesial que está llamada a promover la concienciación y movilización de los fieles cristianos laicos en nuestra sociedad.

¿El inicio? No, con propiedad no podemos hablar de inicio, sino de continuación de un proyecto que largamente acarició el Siervo de Dios Tomás Morales S.I.

Porque ciertamente han sido muchas las iniciativas que él impulsó para la movilización de los laicos, especialmente a través de las instituciones que fundó. Y al calor de esas actividades han sido miles de hombres y mujeres los que han encontrado el sentido de su vida al descubrir a Jesucristo y han revitalizado la fe, que quizás tenían adormecida.

Esta movilización del laicado es hoy más urgente que nunca. A pesar del tiempo transcurrido desde el Concilio Vaticano II, con el impulso que éste supuso para que el laicado adquiriese mayoría de edad, todavía nos queda mucho por hacer. Urge que los bautizados tomemos conciencia de nuestro ser y misión en el mundo.

III ENCUENTRO: “LUCES EN LA NOCHE
Tras los dos encuentros anteriores, (Getafe 2009, Móstoles 2010) y el paréntesis que ha supuesto la Jornada Mundial de la Juventud en el 2011, el próximo se celebrará el fin de semana del 20 y 21 del próximo octubre. Se llevará a cabo de nuevo en Getafe, y coincidirá con el inicio del Año de la Fe que se inaugura el fin de semana anterior para toda la Iglesia universal.

El encuentro estará marcado por esta circunstancia y por un firme deseo de ser, como laicos, transmisores de esa fe en medio del mundo y, como nos indicaba el libro de Abelardo de Armas, convertirnos en 'Luces en la noche'. Nos venimos preparando en los meses pasados para vivir esta experiencia de fe compartida, y comenzamos nuestra cuenta atrás.

La sede central que acogerá los principales actos será la Parroquia Santa Maravillas de Jesús, que cuenta con las aulas del Centro Diocesano de Teología, un salón de actos para 500 personas; cuenta con una perfecta comunicación de metro y tren de cercanías en la estación de El Casar, justo a la puerta de la Parroquia. Un lugar ideal para compartir experiencias de cómo estamos siendo luces en medio de la noche actual con iniciativas concretas.

El cartel quiere reflejar precisamente esto. En medio de la noche que va amaneciendo, -del azul al naranja-, nuestro logo que representa al laico, es portador de luz, estrella en el mundo, luz él mismo, que tiene su referente en la cruz de Cristo.

Una cruz que da luz, formada por estrellas, a la que se dirigen y desde la que parten los fieles laicos para iluminar nuestra sociedad.

PROYECTOS DE EVANGELIZACIÓN
Con esta referencia, en la presente edición tendrán un peso muy importante los tiempos para compartir las diversas experiencias de evangelización. Se centrarán en tres momentos. El sábado por la mañana, reuniones de los distintos grupos que están trabajando en proyectos de evangelización concretos, en las distintas salas del Centro de Teología, para poner en común y darlos a conocer a todos los que deseen.

Por la tarde, en el salón de actos, el Encuentro contará con un privilegio: la presencia de Mons. Fernando Sebastián Aguilar, arzobispo emérito de Pamplona y uno de los grandes expertos en la nueva evangelización, quien irá iluminando cada uno de esos aspectos de la realidad que le expondremos con su palabra y experiencia. Esto dará pie a que podamos reunirnos por ámbitos de evangelización -familia, juventud, etc.- para recoger los retos que se hayan planteado en la exposición y diálogo con Mons. Sebastián.

Finalmente el domingo por la mañana tendremos una gran asamblea, todos juntos, para compartir lo vivido durante este año, pero sobre todo para dejar que el soplo del Espíritu nos lleve por caminos de nueva evangelización.

LA MISIÓN DE LOS LAICOS EN LA IGLESIA Y EN EL MUNDO
Posiblemente, el principal riesgo que tenemos hoy los laicos es el de no comprender que nuestro ser cristiano impulsa todo, nuestras actitudes y comportamientos en todos los ámbitos de la vida (trabajo, familia, diversión, tiempo libre…). Muchos viven como cristianos en el ámbito parroquial o de su movimiento, lo cal está muy bien, pero no ocurre siempre lo mismo en los demás campos de su vida.

El segundo reto es el del asociacionismo. Es cierto que en la sociedad en general el asociacionismo ha sufrido un retroceso. Las personas somos más independientes, la sociedad vive más fragmentada. Pero no podemos conformarnos con esa realidad. Para los cristianos la asociación, la vida compartida, no es una simple estrategia de eficacia. Es nuestra propia esencia de ser Iglesia, de vivir en comunión.

Precisamente el Proyecto ‘Laicos en marcha’ sale al paso de estos retos. Crea un ámbito donde compartir experiencias, donde establecer lazos para trabajar juntos, donde alentarnos para llevar el Evangelio a nuestros ambientes. Toda la dinámica de la Plataforma ‘Laicos en marcha’: el proyecto, las realidades ya estructuradas que van surgiendo en su seno y los Encuentros periódicos, están ideados para ello.

EL PROYECTO ‘LAICOS EN MARCHA
En este sentido conviene destacar que el Proyecto ‘Laicos en marcha’ supera la realización de los Encuentros que hemos celebrado ya en Getafe o en Móstoles, y los que quiera Dios que vengan.

Quiere ser más bien una dinámica, una estructura estable y emprendedora, generada por experiencias de vida de fe compartidas, que impulse a muchos laicos cristianos a trabajar en los diversos ámbitos de su vida y a compartir e impulsar múltiples, variadas y pujantes acciones de evangelización.

Para ello se ha creado también la página web (www.laicosenmarcha.es) y se una estructura de coordinación estable. Los encuentros son el momento en el que quienes participan en el proyecto -o aquellos que tengan interés por conocerlo- se ven, se escuchan mutuamente y comparten estas experiencias que a lo largo del año vienen realizando, renovando la ilusión con el testimonio de los compañeros de camino.

EL LEGADO DE ABELARDO DE ARMAS
De esta forma el Encuentro se convierte en evangelizador, y los participantes no son simples ‘congresistas’, sino que pasamos a ser testigos de Cristo que cuentan lo que viven a diario.

Testigos en medio de un mundo en constante cambio, en el que el relativismo que afecta a todos los órdenes de la vida nos hace dudar sobre los principios que hasta ahora creíamos más inamovibles.

Es el oleaje del mundo, que muchas veces parece que va a hacer naufragar nuestra pobre barca.

Precisamente, un libro escrito hace algunos años por ese gran apóstol, Abelardo de Armas, hacía referencia en su título a esta misma sensación. ‘Rocas en el oleaje’ fue, especialmente para muchos jóvenes, un empujón magnífico que desde la experiencia más vital invitaba a enraizar la vida en lo consistente y duradero, y a permanecer en medio del mundo, sí, pero con los principios y la meta firmemente anclados en el Evangelio. El mismo título lo indicaba sugerentemente.

Hoy esa situación de tempestad se ha acrecentado y, precisamente cuando su autor supera ya los ochenta años, el Proyecto ‘Laicos en marcha’ y en particular este III Encuentro quieren recoger ese mensaje tremendamente actual.

Toda la vida de Abelardo ha sido y es un llamamiento a los laicos a que despertemos de nuestro letargo, a sentirnos miembros activos de la Iglesia y de la sociedad, tal como le enseñó su padre y maestro, el Siervo de Dios P. Tomás Morales SJ.

Pero además, otro de sus libros, precisamente, lleva por título Luces en la noche. En él se recogen sus intervenciones en las Vigilias de la Inmaculada de Madrid. Las Vigilias fueron fundadas por el P. Tomás Morales, han sido asumidas de manera multiforme por muchas diócesis no sólo en España sino también en otros países y continentes, y pretenden ser un despertador de la conciencia cristiana de los bautizados para que vivan su fe en medio del mundo con la fuerza de la misión evangelizadora.

Luces en la noche es precisamente el título que inspira y orienta el próximo Encuentro.

Hoy, cuando Abelardo ya ha gastado toda su vida por ese ideal, por Jesucristo, nosotros, sus amigos y continuadores, laicos del siglo XXI, queremos tomar el relevo y de nuevo hacer nuestro el llamamiento a brillar como antorchas en medio del mundo, como Luces en la noche.