domingo, 1 de julio de 2012

Sacerdotes, reyes y profetas: en la familia


P. Tomás Morales SJ

Frente al ataque despiadado que sufre la familia, se eleva la santa valentía e intransigencia de los papas en los últimos años para defender la santidad del matrimonio, la dignidad de la familia, el derecho a la vida. No tiemblan ante calumnias, injurias, tergiversaciones, tachándoles de retrógrados, de enemigos del progreso y de la libertad. Las lanzan a una la teología luterana, la filosofía racionalista o la seducción marxista. Las corean a veces algunos desde dentro de la Iglesia, pero los pontífices siguen impertérritos.

Fortalecidos por el Espíritu Santo, permanecen fieles a una tradición arraigada, al mismo tiempo, en el derecho natural y en la Divina Revelación. Saben que la herencia cristiana de siglos es un tesoro. No se puede malvender en la almoneda frívola de la novedad pasajera. No pueden dilapidar valores eternos engañando al hombre para contentar su orgullo o sensualidad, para halagar sus pasiones encrespadas por la moda cambiante que los fascina y despersonaliza.

Juan Pablo II se erige en paladín de la familia. La defiende y bendice lleno de gozo cuando habla. Con gestos y palabras la alienta siempre. Pues «el futuro del mundo y de la Iglesia pasa a través de la familia ». Nos alienta a todos a defenderla con decisión. No se detiene ante los obstáculos. Nos propone sin miedo el objetivo. Rezuma valentía y confianza ante la poca fe del que lo crea irrealizable. «Es necesario —afirma— que las familias de nuestro tiempo vuelvan a remontarse más alto. Es necesario que sigan a Cristo».

Las familias volverán a «remontarse más alto» si los padres, y las madres sobre todo, escuchan la paternal advertencia del Papa: «No penséis que podéis hacer en vuestra vida algo más importante que ser un padre o una madre verdaderamente cristianos. No escuchéis a quienes dicen que trabajar en una tarea secular es más importante que la vocación de crear vida y de preocuparse como madres de esta vida».

En la familia principalmente cumple el laico su función magisterial. Los padres son los primeros educadores en la fe de sus hijos. Nadie puede reemplazarlos. También son los inspiradores natos de la santidad en ellos. Les conducen y alientan para alcanzarla.

En el hogar, el seglar participa especialmente de la triple misión magisterial, santificadora y real del sacerdote. La familia es el área principal de la acción cristiana para los seglares, el lugar donde especialmente se ejercita vuestro "sacerdocio real".

Hora de los Laicos