viernes, 1 de julio de 2011

¿Cómo vamos a recibir a Benedicto XVI?

Fernando Martín Herráez

Hasta agosto hay muchas cosas que hacer. Vamos a recibir a Benedicto XVI como se merece”.

Esta frase podría ser de cualquiera de los organizadores de la Jornada Mundial de la Juventud. E imagino que muchos de nosotros la haríamos nuestra. Desgraciadamente los medios de comunicación de masas la pusieron en boca de los organizadores de la tristemente famosa “procesión atea” y efectivamente hacía referencia a la próxima visita del Papa a Madrid con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud.

Pues sí, vamos a recibir al Papa, al Vicario de Cristo, como se merece, y va a ser con los brazos y el corazón abiertos de par en par, con toda la ilusión que la juventud es capaz de poner en actos como estos, y con la preparación de meses de trabajo para tener todo a punto.

El Cardenal Stanislaw Rylko, Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, y responsable último de las Jornadas Mundiales de la Juventud, ha respondido de manera muy directa y clara a la pregunta sobre cómo prepararnos para la próxima Jornada.

En primer lugar ha dicho que "las jornadas mundiales de la juventud son jornadas de esperanza, de esperanza para el mundo, para el mundo entero". El beneficio que estas jornadas reportan a los jóvenes es un bien para la transformación del mundo. Lo importante no es sólo la Jornada sino el fruto que queda en los corazones, que puede ser, si se cuida y se trabaja, un fermento precioso para transformar la masa del mundo.

En segundo lugar ha comentado que "gracias a las jornadas mundiales de la juventud, la Iglesia, encuentra su rostro joven. Se redescubre su juventud". Porque la Iglesia es Cristo-cabeza y cada uno de sus miembros. Estamos mal acostumbrados a identificar la Iglesia con su jerarquía o con los sacerdotes o consagrados. La Iglesia la formamos los bautizados, y efectivamente una parte muy importante de esta Iglesia son los jóvenes. Esto nos llena de ilusión, pero también supone una responsabilidad: la imagen de Cristo-Iglesia es la imagen que cada uno de esos jóvenes y yo mismo doy en los distintos ambientes donde vivimos.

Y por último, el Cardenal Rylko nos ha dado la clave para recibir a Benedicto XVI: "Prepararse para la Jornada Mundial de la Juventud consiste en descubrir o redescubrir lo que nuestro ser cristiano es fundamentalmente, es decir, Jesucristo"."Juan Pablo II a menudo nos recordaba: "El Papa no es importante. Lo que es importante es Jesucristo. Es a Él a quien buscan los jóvenes sobre todo. El Papa es solamente la guía que los conduce a esta cita importante".

La conclusión es muy clara: Que nos preparemos como lo haríamos para recibir al Señor. Esta es la manera en que el Vicario de Cristo, nuestro querido Papa Benedicto XVI, merece que le recibamos.