viernes, 17 de febrero de 2017

Apóstol de la Misericordia

Separata Estar febrero 2017
La revista Estar quiere homenajear a Abelardo de Armas, apóstol de la Misericordia, en el día de su cumpleaños, con esta separata donde se recogen las artículos que Bienvenido Gazapo ha ido publicando en Estar, desde febrero  a diciembre del 2016, año de la Misericordia.


miércoles, 1 de febrero de 2017

Las TIC ¿Libertad o esclavitud?

Portada Estar nº 302
Hasta hace pocos años, nadie tenía móvil, iPad, portátil, GPS, PlayStation, televisión digital, internet, ni nada parecido. Y, sin embargo, aun habiendo menos medios de comunicación, el trato con la gente era mucho más abierto. La tecnología nos hace libres, pero también nos hace esclavos de ella.
Es apasionante ver los avances tecnológicos del mundo, ver cómo estos medios de comunicación te permiten, de repente, no tener fronteras ni censuras, te abren a un nuevo mundo. Sin embargo, no deberíamos descuidar otra serie de valores, como el seguir abiertos a las personas que tenemos más cerca, y no cerrarnos a un trato directo con la gente. Nos hemos hecho dependientes de esta tecnología, y ya no se puede ir para atrás. Desde luego, ya no podemos vivir sin ella y, sin embargo, hay que intentar ser libres a pesar de ello.
La tecnología, más que una herramienta se ha convertido en el estilo de vida de todos los integrantes de la sociedad; es más una necesidad diaria que una forma de ayudarnos a obtener una vida menos complicada.
La Iglesia está entrando en el complejo mundo de internet de forma decidida y creciente en diversas lenguas. Propiamente, habría que decir que más que las iglesias, como organizaciones, son los propios fieles los que han encontrado en las plataformas TIC un espacio para compartir y multiplicar el mensaje que profesan en sus diferentes cultos.
Que la religión está empezando a salir de los templos, es una realidad que se afianza cada vez que cualquier usuario inicia sesión en alguna plataforma TIC. Más específicamente en redes sociales. Las religiones y las TIC han cruzado sus caminos a partir de un concepto: la divulgación.
Benedicto XVI anunció su decisión de convertirse en papa emérito mediante un tweet. Toda una novedad. ¿Por qué anunciar una decisión tan crucial mediante un medio que se puede considerar nuevo, como una red social? La respuesta llegó con el correr de los meses: propagación.
Estos cambios de paradigma, sumado a la positiva incursión del papa Francisco en redes sociales como Twitter, han significado para la Iglesia católica una forma de acercamiento constante con el mensaje evangelizador actual.
El papa Francisco, en diversas ocasiones, alabó el uso de las nuevas tecnologías, aunque advirtió de algunos peligros que conllevan, como «exclusión» y «la manipulación».
No tengan miedo de hacerse ciudadanos del mundo digital, insiste el papa Francisco a la Iglesia, afirmando, incluso, que internet es un don de Dios, en su mensaje para la Jornada de las Comunicaciones Sociales en 2015.
Las TIC, es evidente, tienen intrínsecos valores antagónicos: ¿liberan o esclavizan? Las dos cosas. ¿Entonces? De cada uno depende.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Libro de villancicos II

Les ofrecemos en formato pdf el Libro de villancicos II entregado con la revista Hágase Estar 301 de diciembre de 2016.

Si lo desean adquirir en papel pueden hacerlo llamando al tfno. 91 543 70 00 o por e-mail: administracionestar@gmail.com. El precio es de 2€/ejemplar.

Libro de villancicos II


Apóstoles de barrio. Ser buenas personas, ¿solo?

Portada Estar nº 301
El Concilio Vaticano II en la introducción al decreto sobre el apostolado de los seglares, en el capítulo I, nº 2, dice: La vocación cristiana es vocación al apostolado, el cual la Iglesia ejercita por medio de todos sus miembros. Es en el mundo donde los seglares están llamados a ejercitar su apostolado.

En la actualidad, quizás por la audacia de los enemigos y el encogimiento de los amigos, vivimos en una cultura descristianizada, en un ambiente impregnado de antivalores que contradicen frontalmente el Evangelio. Estamos inmersos en una sociedad que ha experimentado un cambio histórico-cultural profundo, provocando una crisis de valores ético-morales, y la consiguiente crisis en el ámbito familiar, laboral, social, político, económico, así como en la pseudovivencia de una fe no comprometida y la superficialidad en el obrar humano.

Crece la deshumanización de la persona y de las estructuras, la pobreza, la injusticia social, el desempleo, la violencia y los ataques a la vida. Se promueven la anticultura de la muerte, una sexualidad irresponsable y permisiva y un hedonismo exacerbado.

En este panorama, la presencia activa de los laicos en el mundo es indispensable. Su protagonismo exige la participación de manera decidida en todos los campos: la evangelización, la promoción humana, la inculturación del Evangelio. Su tarea primordial e inmediata consiste en vivir todo el Evangelio a partir de la opción por los pobres, y aplicarlo desde el amor, la familia, la educación, el trabajo, la enfermedad… hasta la política, lo social, la cultura, la ciencia, la comunicación, pues toda realidad del ser humano, está abierta a la evangelización.

Poco a poco los laicos bautizados se están haciendo más conscientes de su labor y de su responsabilidad; viven y afrontan su realidad con un mejor criterio cristiano. Empieza a renacer una mayor organización, participación y compromiso de los laicos como miembros activos de una Iglesia renaciente. Asimismo va creciendo lentamente el número de laicos que, por vocación cristiana, participan en la acción política y social.

Los laicos han de vivir la fe con autenticidad y convicción, como en la Iglesia primitiva, movidos por la pasión de seguir a Cristo. Este es el laico que tiene que estar en el horizonte de la Iglesia.

Vivimos en un momento coyuntural en el que no basta con ser buenas personas; es necesario, en expresiones del papa Francisco, colocarse las zapatillas, dejar de balconear, mancharse con el barro del camino, salir a las periferias y convertirnos en apóstoles del barrio.

sábado, 1 de octubre de 2016

Allá por 1966

Portada Estar nº 300
El nº 1 de la revista Estar apareció en mayo de 1966, escrita a máquina y con 17 páginas, tamaño folio en horizontal. Se abre la revista con un original editorial, JUSTIFICACIÓN:
Un título siempre es algo importante. A no ser que se enganche frívolamente la primera palabra que viene a la cabeza, el título de una obra, de una revista, de un libro, siempre da mucho que pensar. Se trata de sintetizar en una o dos palabras todo el espíritu que anima a todos los colaboradores. Una palabra que dé la tónica a todo lo que se publicará en el futuro, algo así como la nota inicial de una melodía que obliga a los demás a relacionarse con ella.
Y continúa, durante dos páginas, dando razones de por qué se escogió ese nombre; acaba la Justificación diciendo: Por eso el Estar de María nos ha parecido el lema idóneo de nuestra revista. Un lema que hay que realizar, que supone una tensión continua para permanecer en él.
Esa tensión ha estado presente en todos los cambios y modificaciones que, inevitablemente, tienen lugar en un vivir de cincuenta años, y, aunque sea a riesgo de simplificar mucho, podríamos decir que, en las páginas de Estar, se reflejan las notas educativas de la Cruzada-Milicia: mística de exigencia, espíritu combativo, cultivo de la reflexión y educación de la constancia.
Leyendo las experiencias narradas en la larga vida de la revista, encontramos, entre otras cosas, reflejos del brioso carácter del fundador de la Cruzada-Milicia, P. Tomás Morales, en las anécdotas narradas hablando de la exigencia, la autoexigencia, el compromiso.
Cuando uno ojea esos relatos se acuerda de Antoine de Saint-Exupéry: una civilización se apoya en lo que exige a sus gentes, no en lo que les proporciona.
Se ve cómo a lo largo de los años, Estar propone razones a los padres para que eduquen a sus hijos en la generosidad y el desprendimiento, porque el joven que no aprende a dar, pronto se convierte en exigente defensor de sus caprichos.
Se ve también cómo a través del tiempo, la revista sigue animando a ser almas de grandes deseos, que decía santa Teresa, porque un deseo ardiente de ser y de hacer es el punto de partida desde el que el soñador (educador) debe lanzarse.
La revista comenzó siendo una recopilación de testimonios y vivencias apostólicas; pasó por varias etapas y, actualmente, mantiene ese tono vivencial además de atender al aspecto formativo que nos ilumina para dar razones de nuestra fe.

Hace ya cincuenta años. Y se han publicado 300 ejemplares de la revista Estar. No es ni mucho ni poco tiempo, no es inmovilismo ni revolución esnobista, es una ilusión hecha realidad que comenzó hace ya cincuenta años, allá por 1966.

lunes, 1 de agosto de 2016

Los movimientos eclesiales: un don de Dios para la nueva evangelización

Por Santiago Arellano

Rob Gonsalves, “The Sun Sets Sail”
La temática propuesta para el número 299 me ha llevado a seleccionar dos enjundiosos cuadros, además de hermosos, del pintor canadiense Rob Gonsalves. Elijo los dos porque, aunque en el asunto que desarrollan son semejantes, en la lectura alegórica que os propongo me parecen complementarios. Rob Gonsalves tiene el don de hacer visible, en lo que dibuja, el pensamiento que nos pretende transmitir. La realidad se transfigura y lo que tenía que ser pilar o columna o barco de vela, mediante la magia de los pinceles y la pericia del dibujo, se convierte en vía de encuentro y comunicación o en viaducto que hace posible  que transiten  vehículos o trenes de alta velocidad. Realismo mágico, surrealismo en clara dependencia de Dalí y de Magritte.
La presencia de los veleros me evoca la evangelización de América. Unas tras otras, las órdenes y congregaciones misioneras, en oleadas incansables recorrieron esas inmensas tierras y llevaron al nuevo continente las semillas de la fe y de la civilización cristiana. Unos tras otros, pero todos a una, en poco tiempo extendieron la Iglesia del viejo mundo, al nuevo continente. Cada barco en su empeño solitario, aventura arriesgada y exigente, construye el arco del puente, del inmenso acueducto de la unidad, claro que del comercio y del saber humano y del progreso material, pero mucho más la savia del espíritu sin cuya fuerza todo se derrumba en breve tiempo. Cada barco es un movimiento con su enseña y su carisma que ha de llevar a buen puerto nave y marinería. Así veo yo la nueva evangelización.

Rob Gonsalves, “Acrobatic Engineering”
El segundo cuadro es más complejo. También aparece un viaducto construido por el esfuerzo de personas concretas, hombres y mujeres. Las resistencias de los pilares no se deben tanto a la consistencia de la piedra o del hormigón como a las manos y el esfuerzo de los trabajadores. De nuevo, lo que será  pilar y arco, primero es esfuerzo, entrega, colaboración y entusiasmo de los seres humanos. Si uno de los componentes de esas torres humanas fallase o no cumpliese su tarea y responsabilidad, se vendría abajo y el acueducto final quedaría resentido.  En este cuadro nos invita el pintor a ser espectadores agradecidos en el teatro de la vida, no como mirones por curiosidad, sino como quien debe asombrarse de la maravilla que supone el esfuerzo de la humanidad al completar el mandato del Creador de dominar la tierra. La nave de Cristo, el tren de la nueva evangelización se abrirán paso sobre los pilares y los arcos levantados por cristianos convencidos y entusiasmados que abren  un mundo nuevo y llenan de esperanza a la humanidad  engreída y tristemente abatida por el tedio y el sinsentido.

El eleoceno, la era de la Misericordia

Por José Luis Acebes

Imaginemos que nos subimos a una máquina del tiempo. Realizaremos un viaje fascinante que nos llevará a tres momentos clave de la historia del planeta y de la humanidad.

Primera parada

El 16 de julio de 1945 en Alamogordo, Nuevo México, tuvo lugar el primer ensayo de bomba atómica, y menos de un mes después estallaron las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Desde entonces, como consecuencia, aparecen radioisótopos de origen humano, fácilmente identificables en el registro estratigráfico (en los sedimentos de esa edad) por todo el mundo. Dicho de otro modo, esas detonaciones nucleares han marcado una profunda huella no solo en la historia de la humanidad, sino también en el planeta. Algunos científicos han propuesto que con esa fecha (1945) dé comienzo una nueva época geológica, la actual, llamada antropoceno (de antropos, hombre y cenos, reciente).

Segunda parada

Retrocedemos un poco en el tiempo. Hace dos mil años se produjo un hecho mucho más central y relevante para la historia del cosmos, del planeta y de la humanidad; un acontecimiento fácilmente identificable, que marcó un antes y un después: el estallido de la misericordia. Con Jesucristo aparece en la Tierra la encarnación de la misericordia de Dios. Con Él termina la era de la Ley y comienza la era de la Misericordia. Con Jesucristo la época de la justicia da paso al tiempo de la misericordia.
Se ha dicho que el Evangelio entero es la historia de las misericordias de Dios a favor de los hombres. Cuando los discípulos de Juan Bautista preguntan a Jesús si es el Mesías esperado, contesta: Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven y los cojos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y los pobres son evangelizados (Mt 11, 4-5). Así que Jesús no les responde con ideas, sino con hechos, con lo que están viendo y oyendo. Y lo que perciben como signo para reconocerlo son sus obras de misericordia. Con Jesús ha comenzado un tiempo nuevo, que podemos llamar el eleoceno, la era de la Misericordia (del griego eleos, misericordia y cenos, reciente). ¿Qué sería de la humanidad si, de un plumazo, borráramos todos los actos de misericordia realizados en nombre de Jesucristo en estos dos milenios? Sería irreconocible.

Tercera parada

Agosto de 2016. Vivimos un momento crucial en la historia de la humanidad (y del planeta). También hoy el Señor, vivo en sus miembros, seguirá siendo reconocible mediante el estallido de la misericordia que brilla en las obras de los suyos a favor de los necesitados. Más reconocible que la señal de radioisótopos del antropoceno, más profunda que la huella geológica, y mucho más necesaria para la humanidad, tiene que ser nuestra acción misericordiosa. Si un viajero del tiempo llegara a nuestra época debería reconocer la era en la que nos encontramos al experimentar la huella de nuestras obras de misericordia.
Ese es nuestro reto: la era de la Misericordia, el eleoceno, será reconocible si se ha hecho vida en nosotros, en multitud de hombres y mujeres anónimos. La misericordia es un estilo de vida, ha dicho recientemente el papa Francisco. Nuestros ojos, oídos, manos, pies y corazón son misericordiosos cuando miramos, escuchamos, tocamos, caminamos y amamos con misericordia a los demás.
El eleoceno, la era de la Misericor-dia, no se reconoce detectando radioisótopos, como ocurre con el antropoceno, sino constatando las obras de misericordia que brotan de nuestros corazones transformados por la misericordia de Dios.

Santa María de la Visitación, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, transforma nuestros ojos, oídos, manos, pies y corazón, e introdúcenos en la auténtica nueva era, ¡la era de la Misericordia!